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El tema, insistieron, debe incomodar a la gobernadora de Veracruz Rocío Nahle, pues el nivel de una funcionaria que en tiempo récord construyó una refinería y dirigió una Secretaría de Estado no es como para andar a medias tintas en la economía de Veracruz.
A Pérez Astorga parece que le queda grande el caballo. Quizá no se ha dado cuenta del paquete que tiene en sus manos. Y que Rocío Nahle pondrá a Veracruz en mejores lugares en el país, con o sin él. Así que mal harían él, y el Tato Vega, en seguir pensando en la sucesión uno y en una diputación local el otro, pues enfrente tienen un toro muy difícil de domar.
Cierto, Veracruz alcanza un 6.8% de crecimiento anual en actividad industrial y una cartera activa de inversión de 4 mil 270 millones de dólares. Es decir, los funcionarios no mintieron. Pero el Índice de Competitividad Estatal 2026 del IMCO aún coloca a Veracruz en el lugar 25 de 32 entidades. Es decir, Pérez Astorga y el Tato Vega aún podrían tener una segunda oportunidad en caso de que la Gobernadora lo permita.
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El reto, por si no lo saben, es mejorar las condiciones estructurales para atraer, generar y retener talento e inversión. No solo presentarse a cortar listones en alguna industria que invierte o reinvierte por sus propios medios.
Hay una pregunta que nadie, ni Pérez Astorga, ni el Tato Vega, deberían esquivar: si Veracruz va tan bien, ¿qué está viendo el IMCO? Ni modo que saquen a relucir el viejo cuento de que alguien les tiene mala voluntad.
Así que Pérez Astorga y el Tato Vega, merecen por ahora un Expresso Doble para que valoren la oportunidad de oro que les ha dado la Gobernadora Rocío Nahle y se pongan las pilas. |