El crecimiento de sindicatos que aglutina ya enorme cantidad de trabajadores desprotegidos durante años pudo verse como una fragmentación y debilidad, permitió nuevos liderazgos, nuevas organizaciones que buscan representar demandas laborales que, aseguran, quedaron fuera de las negociaciones tradicionales. Y, cuando éstos se unen, como ha sucedido tantas veces en Veracruz, el tama cambia.
El reto ahora será demostrar que ese nuevo modelo de fuerza sindical que nació en Veracruz puede hacer algo más que disputar espacios: defender trabajadores, conseguir resultados y no repetir los vicios que tanto cuestionó.
Veracruz será hoy el punto de encuentro. Si el modelo convence, puede convertirse también en punto de partida.
El sindicalismo se mueve. Y cuando los trabajadores empiezan a encontrar nuevas formas de organizarse, más de uno tendrá que voltear a verlos.
Habrá que estar pendientes de sus acuerdos que podrían ser trascendentales para un futuro laboral más justo.
Y, ojo, porque para llegar a este nivel de organización nacional hay nombres de veracruzanos que pronto se conocerán. |