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De la columna "Línea caliente"
EL PRI, APESTA ¡PEPE DUERME CON EL ENEMIGO!
Por: Edgar Hernández

Una tras otra le mueven el escenario electoral, le siembran dudas y al cuarto para las doce no quieren respetar acuerdos /
2017-12-04  
16:51

Difícil y punto más que imposible que el PRI se lleve la gubernatura en el 2018 si los perdedores y bajo sospecha Héctor Yunes, Ricardo Ahued y el porfirista Juan Manuel Diez persisten en sus sueños de opio de cara a un  partido dividido, penetrado por rémoras y sin un clavo.


Imposible si a cada lance de Pepe Yunes –a quien todo mundo considera el candidato natural- a cada manifestación y deseo de aspirar por la precandidatura, sus amigos del alma con quienes está apalabrado y pactado, no en lo oscurito sino a la luz del día, le siembran de piedras el camino. 


Una tras otra las rémoras de ese vetusto partido le mueven el escenario electoral, le siembran dudas entre la militancia y al cuarto para las doce nomás no quieren respetar acuerdos.


Y es que si el mandato del CEN del PRI en la ciudad de México para la elección del precandidato presidencial debe ser por la vía de Convención de delegados, en Veracruz, no, debe ser por encuestas. 


Y si fuera por encuestas, tampoco lo permiten porque –nomás por joder-debería ser por la vía de la consulta a la base. Total, que la disciplina que por casi un siglo imperó en el PRI hoy vale sombrilla.


En Veracruz, dirigentes priistas interinos, por prelación, provisionales y momentáneos desde que llegó Fidel a la gubernatura, han pulverizado la dirigencia priista que no tiene pies ni cabeza. 


Todavía se huele la presencia de Elizabeth Morales ¡Quiere ser senadora! y de Erick, doble cara. También la de una tabasqueña que fue esposa de Patricio Chirinos, de nombre Sonia, traída por Héctor Yunes para meter ruido… ¡Quiere ser senadora!


Desde luego sin contar a los abuelitos de siempre. 


Sus oficinas malolientes son fiel reflejo de lo que es el PRI. Ahora ya ni en época electoral funcionan. Como fantasmas deambulan Renato y la señora Domínguez, empleadas de Héctor que no dejan hacer, ni dejan pasar.


El 3 de enero del 2018, a menos de un mes, arrancan las precampañas por la gubernatura y nadie sabe, nadie supo si el gallo es Pepe o Héctor, quien perdió la gubernatura el año pasado.


A menos de cuatro semanas no se sabe si ya se le antojó al señor Ahued ir por la gubernatura del lado tricolor luego que le dieron con la puerta en las narices en Morena.


Y lo peor, quien ya se había bajado del caballo, el de Orizaba de triste memoria ya que lo único que sabe hacer son negocios de autos y erigir estaturas de Porfirio Díaz, el señor Diez, ya fue de nuevo cilindreado por ya sabe quién, para ir por la grande en Veracruz.


Puro cascajo se observa en el PRI. 


Mientras en la tienda de enfrente hace un año cuatro días se reparten despensas en las zonas marginadas que es casi todo Veracruz.


Y para ello se necesita mucha plata.


¿De dónde sale?


No creo que de los bolsillos de la familia y tal vez sí, de otras bolsas. Ahí, por ejemplo hay una licuadora donde presuntamente andan recursos federales por siete mil millones de pesos, autorizados por Peña Nieto a Veracruz, más dos mil 500 millones de Banobras. Tal vez habría que indagar y explicar a la opinión pública dónde están esos centavos que alcanzan los 9 mil 500 millones de pesos.


Lo que sí es un hecho es la cobertura gubernamental de apoyo en despensas que abarca, mes con mes, las cinco zonas clave en intención del voto. Ahí, bajo la bandera azul llevan mucho invertido, también mucho ganado.


Y del lado de Morena, segundo en Veracruz la tabla de preferencias electorales y 11 puntos arriba en la intención del voto nacional, la simpatía ciudadana crece.


Ahí el tema más importante no es el dinero, es la gente; es el Peje, hoy convertido en leyenda; es su estructura electoral, que no trae nada de talegas de billetes; es la gente del pueblo que va en la suma por la victoria.


Esa es la neta de lo que pasa en Veracruz a la luz de la opinión pública.


Son justamente las consideraciones que se hacen de un PRI que ven en la lona por más que se busque la unidad extraviada por los maliciosos perdedores.


Ojalá, cuando se dé el manotazo federal para poner en Veracruz a cada quien en su lugar, aun sea tiempo para levantarse de las cenizas.


Por lo pronto y mientras siga la fiesta de las impertinencias el PRI seguirá en su lugar, en el fondo del basurero. Ahí hiede. Ahí reposa…


Tiempo al tiempo.


*Premio Nacional de Periodismo

 
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