Figuras y figurones.
Francisco Licona.
 

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Si Meade falla, se hunden Peña Nieto y el régimen
2017-12-26

Como encontrar una aguja en un pajar es dar con alguien dispuesto a terminar con valentía y eficacia la impunidad y corrupción que permea las grandes esferas del poder en cualquier país del mundo. 


Por ello pienso en lo difícil que quizá fue para editores y directores de los 11 diarios del Grupo de Diarios de América encontrar y elegir al Personaje Latinoamericano del 2017. Sin embargo, como no todo está podrido en el ejido, lo encontraron en la persona del juez federal Sergio Moro, responsable de la primera condena de un ex presidente de Brasil por corrupción -Luiz Inácio Lula da Silva-, y por el encarcelamiento de 118 políticos y empresarios poderosos en la Operación Lava Jato, el mayor caso de corrupción de América Latina en Brasil del que se derivó el caso Odebrecht. 


En sus primeras declaraciones, el juez federal brasileño Sergio Moro dijo que “si Odebrecht adoptó un modelo de pago de ventajas indebidas en sus negocios en el extranjero -llámese sobornos-, es muy probable que multinacionales de otros países y empresas locales hayan hecho lo mismo”.


Es decir, lo detectado y condenado por Moro, viene siendo algo común en el mundo del poder, solo que Odebrecht tuvo directivos descuidados que se toparon con autoridades dispuestas a enfrentarlos.


Lo anterior me recuerda un caso doméstico pero que pinta de cuerpo entero el uso de empresas espejo, mediante las cuales se vacían a placer las arcas públicas y se evaden miles de millones de pesos. 


No me adentraré aquí en las repercusiones que pudiera tener en México el mismo caso Odebrecht, pues mientras el presente régimen continúe en el poder, seguirá como hasta ahora siendo letra muerta. 


Pero sí me referiré a otro caso, un modelo de corrupción, al parecer y hasta donde se ha querido informar, que representa un modo de saqueo y evasión de impuestos de dimensiones insospechadas. 


Osvaldo Santín Quiroz, Jefe del SAT, declaró a Proceso en mayo 2017: “Tenemos identificadas 70 mil de estas empresas –“espejo”- que han facturado operaciones superiores a los 900 mil millones de pesos”. Es decir, en México es un camino común el saqueo de arcas públicas y evasión de impuestos, solo que en Veracruz, a Duarte y sus inexpertos ayudantes, se les atravesaron en el camino los agudos reporteros Arturo Ángel, Víctor Hugo Arteaga, Omar Bobadilla, Yosune Chamizo, Omar Sánchez de Tagle, Mael Vallejo y Daniel Moreno, de Animal Político. 


Ellos echaron a perder un jugoso e histórico negocio solo quizá equiparable al de la gallina de los huevos de oro. 


La pregunta es ¿habrá en México un Sergio Moro dispuesto a enfrentar y frenar a un sistema que se nutre y vive transitando por los caminos oscuros de la ley?


Todo parece indicar que no, pues cuando Aristóteles Núñez, ex jefe del Servicio de Administración Tributaria (SAT) cobraba fama pública y aparecía frecuentemente en noticieros nacionales llamado por su interés sincero que mostraba por ir a fondo en el tema de las empresas “espejo” o “fantasma” y que incluso llegó a revelar que investigaba a cinco  gobernadores y exgobernadores por diversas irregularidades de ese tipo, el presidente Enrique Peña Nieto anunció de forma oficial la salida del secretario de Hacienda, Luis Videgaray, y con él su Jefe del SAT Aristóteles Núñez. 


Luego de eso, en Hacienda Federal todo volvió a la normalidad bajo la batuta salvadora de José Antonio Meade Kuribreña, hoy candidato del PRI a la Presidencia, quien está obligado a ganar las elecciones del 2018 pues de lo contrario Peña Nieto y sus principales colaboradores podrían tener un futuro más negro que la noche. 


Así, se fue Aristóteles Núñez, y de su relevo Osvaldo Santín Quiroz y de las empresas “fantasma” por parte de Hacienda no se ha sabido nada; sin embargo, en el tapete periodístico no cesan de aparecer más y más casos de corrupción con el mismo modelo del uso de empresas espejo. 


Recientes casos como el supuesto desvío de recursos públicos hacia el PRI en tiempos de Manlio Fabio, en el que, según las investigaciones de la Fiscalía de Chihuahua y declaraciones de los hasta ahora funcionarios estatales detenidos, se ejercieron y lavaron mediante el uso de empresas “fantasma” cientos de millones de pesos, son una prueba.


O ni hablar del caso del desvío de miles de millones de pesos, supuestamente detectados en las Cuentas Públicas federales del 2013 y 2014 por reporteros del Portal Animal Político, y la ONG Mexicanos contra la Corrupción e Impunidad (MCCI) en cuyos reportajes se afirma la existencia de 11 dependencias federales involucradas en el desvío de 7 mil 670 millones de millones de pesos detectados en la revisión de las Cuentas Públicas 2013 y 2014, realizada por reporteros del Portal Animal Político e investigadores de la ONG, Mexicanos contra la Corrupción e Impunidad (MCCI) a través de contratos ilegales por 7 mil 670 millones de pesos triangulados a través de ocho universidades públicas.


Quizá suene atrevido lo que se comenta en los cafés, pero se maneja que el caliente caso Duarte y sus empresas “fantasma”, así como las indiscreciones públicas de Aristóteles Núñez, fueron la razón principal del movimiento intempestivo de Videgaray de Hacienda a Relaciones Exteriores y que realmente no fue por la visita de Trump en los tiempos de campaña.


El 8 septiembre del 2016, en entrevista con Adela Micha para Grupo Imagen Multimedia, José Antonio Meade afirmó que la renuncia de Aristóteles Núñez fue única y exclusivamente, a deseos de cambios personales. 


¡Nadie le creyó!


A Javier Duarte quizá no le habría pasado nada si su partido no hubiera perdido las elecciones… tal vez, solo tal vez, podría suceder lo mismo a nivel nacional si Meade pierde la elección y si en el escenario de impartición de justicia aparece algún dechado de virtudes como Sergio Moro.

 
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