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| CUANDO LA PRESIÓN NO MANDA |
| Habrá cambios, sin duda. Solo que no serán cuando marque el calendario ni cuando lo dicte la oposición. Aquí, al menos por ahora, no se gobierna a gritos |
| Por: Atticuss Licona 2026-01-07 - 20:13:54 / |
![]() CUANDO LA PRESIÓN NO MANDA / |
Los cambios en el gabinete de Rocío Nahle llegarán, como siempre llegan en cualquier gobierno. Pero no llegarán cuando la oposición los exige ni como la oposición los sueña. No habrá renuncias escandalosas, ni cabezas ofrecidas para calmar tertulias de café o linchamientos digitales. Las señales son claras. Rocío Nahle no gobierna por contentillo. En su primer año, la gobernadora atravesó varias crisis que la oposición intentó convertir en incendios forestales en redes sociales. Polarización, ruido y presión mediática no faltaron. Resultados inmediatos para sus adversarios, tampoco. El episodio más reciente fue el retraso en el Bono del Sector Salud, que puso bajo los reflectores al secretario Valentín Herrera. Antes, Guadalupe Osorno parecía sentenciada tras las inundaciones de octubre. Muchos apostaron a su salida. Perdieron la apuesta. Correr a Osorno en plena emergencia habría sido regalarle la narrativa a la oposición. Hacerlo después, aceptar que la tragedia era previsible y que el gobierno falló. Ninguna de las dos opciones resultaba políticamente inteligente. Así que Osorno sigue ahí, para disgusto de quienes ya la veían empacando. En paralelo, los retrasos en la SIOP obligaron a Nahle a hacer lo que no pocos secretarios evitan: caminar en la obra, gastar la suela y supervisar. Cornejo se quedó sin Navidad, pero el mensaje quedó claro. Con el arranque del 2026 y del segundo año de gobierno de Nahle, reaparecen los impacientes que creen que los gobiernos se evalúan como estados financieros, con corte automático al 31 de diciembre. Confunden calendario con política. En el caso de Salud, Nahle reconoció errores. Dio la cara. Admitió fallas. Algo que suele escasear en la fauna política. “Si las cosas van bien, se reconoce; si van mal, se atiende”, dijo la gobernadora. Nada extraordinario. Simplemente ejercer el gobierno sin aspavientos ni simulaciones. Pero reconocer errores no implica sacrificar funcionarios para saciar apetitos mediáticos. Hubo un problema con el bono, sí. Se atendió y se corrigió. Punto. Todo indica que Valentín Herrera seguirá el mismo camino que Guadalupe Osorno. Permanecerá. Tal vez no indefinidamente, pero tampoco saldrá empujado por la presión de quienes quisieran verlo desfilar cabizbajo por la puerta trasera. Antes se decía que “la forma es fondo” y había un librito sagrado de la política. Hoy ese manual está desactualizado. En la 4T, la presión mediática no es palanca de gobierno, y entre más grita la oposición, menos eco encuentra. Habrá cambios, sin duda. Solo que no serán cuando marque el calendario ni cuando lo dicte la oposición. Aquí, al menos por ahora, no se gobierna a gritos. Sígame en Facebook y en X en @AtticussLicona (COLUMNA "POLÍTICA AL DÍA") |
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