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TRUMP PIERDE EL CONGRESO: UNAS DE CAL Y OTRAS DE ARENA PARA MÉXICO Y EL T-MEC
La victoria demócrata debilita a Trump en Washington, pero no garantiza una ventaja para México. El T-MEC, ya en revisiones anuales, sigue siendo el asunto más delicado.
Por: Francisco Licona
2026-11-04 - 19:00:43 /

TRUMP PIERDE EL CONGRESO: UNAS DE CAL Y OTRAS DE ARENA PARA MÉXICO Y EL T-MEC /

Lo esencial. La victoria demócrata en las intermedias le quita a Trump el control del Congreso, pero no significa que México haya ganado. El T-MEC ya iba a revisiones anuales y los demócratas pueden endurecer reclamos laborales, ambientales y energéticos. 


DONALD TRUMP PERDIÓ EL CONTROL DEL CONGRESO. La victoria demócrata en las elecciones intermedias fue un severo revés político al presidente estadounidense, quien ahora tendrá enfrente un contrapeso legislativo en ambas cámaras. Pero cuidado: que Trump pierda fuerza en Washington no significa que México haya ganado automáticamente… como algunos ya festejan.


EL CAMBIO ES IMPORTANTE. La mayoría demócrata en el Senado y en la Cámara de Representantes complicará la agenda legislativa del presidente, abrirá espacio a investigaciones sobre su gobierno y elevará el costo político de algunas de sus decisiones. Sin embargo, el nuevo Congreso entrará en funciones hasta enero del 2027, y Donald Trump todavía tendrá margen para ejercer sus facultades presidenciales.


El T-MEC, el asunto más delicado para México


PARA MÉXICO, EL ASUNTO MÁS DELICADO ESTÁ EN EL COMERCIO. Y particularmente en el futuro del T-MEC, donde las expectativas de tranquilidad pueden resultar prematuras.


HAY QUE RECORDAR que el acuerdo comercial ya enfrenta un escenario complicado. En la revisión conjunta del pasado 1 de julio, Estados Unidos no aceptó extenderlo por otros 16 años, como sí lo hicieron México y Canadá. Por ello, el tratado entró en una ruta de revisiones anuales, prevista en sus propias disposiciones, hasta que los tres países acuerden extenderlo o llegue su vencimiento en 2036. Es decir, la incertidumbre no nació con la victoria demócrata, ya estaba ahí. Lo que cambia es la correlación política desde la cual se discutirán las exigencias, las condiciones y los posibles acuerdos.


POR ESO VALE LA PENA ANALIZAR EL TEMA CON CUIDADO. Si los demócratas ya habían defendido una supervisión más estricta del cumplimiento del tratado, ¿qué razón habría para esperar que ahora, con mayor poder legislativo, abandonen esa postura?


NO HAY QUE CONFUNDIR, SIN EMBARGO, una posición más exigente con una postura necesariamente contraria a México. Los demócratas pueden defender la continuidad del comercio regional y, al mismo tiempo, endurecer sus reclamos sobre derechos laborales, reglas de origen, medio ambiente y determinadas políticas energéticas mexicanas.


Unas de cal, otras de arena: aranceles y desquite de Trump


PERO PARA MÉXICO TAMBIÉN HAY UNAS DE CAL. La nueva mayoría demócrata puede elevar la fiscalización sobre las políticas comerciales de Trump, cuestionar sus decisiones arancelarias y abrir espacios institucionales para discutir los costos que esas medidas imponen a empresas y consumidores de ambos lados de la frontera.


ESO NO SIGNIFICA QUE PUEDAN FRENAR automáticamente cada arancel ni que Trump se quede sin herramientas. El presidente conserva facultades legales para imponer determinados gravámenes, bajo distintas disposiciones y con sus respectivos requisitos. Además, con mayorías simples, los demócratas no tendrían por sí solos los votos necesarios para superar un veto presidencial.


EL CAMINO DEL DESQUITE TAMPOCO DEBE DESCARTARSE. Trump podría buscar recuperar terreno político entre sus bases republicanas endureciendo su discurso contra México, particularmente en seguridad fronteriza, migración, tráfico de fentanilo y combate a los cárteles. No es un desenlace inevitable, pero sí un escenario que conviene tener presente.


Y ES QUE, COMO AQUÍ HE SOSTENIDO, los intereses económicos y políticos no siempre caminan de la mano. A Estados Unidos le conviene una relación comercial regional sólida, pero eso no impide que sus fuerzas políticas utilicen la negociación comercial como instrumento de presión.


ASÍ QUE MÉXICO DEBE TOMAR NOTA. La derrota de Trump puede abrir oportunidades, pero también nuevos frentes de negociación. No basta con festejar el resultado electoral estadounidense ni con suponer que los demócratas serán más complacientes. Porque una cosa es que Trump haya perdido el Congreso y otra, muy distinta, que México haya ganado la partida como algunos suponen o han llegado a suponer.


Y EN EL T-MEC, como en la política, las palomas no se cuentan antes de que termine la negociación. Pero hay algo más: Estados Unidos no puede dejar de ver que la relación comercial de México con Canadá marcha sobre mejores rieles.


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(COLUMNA "FIGURAS Y FIGURONES")

 
 
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