Punto de vista.

¡Adiós a la austeridad!
Por: Filiberto Vargas Rodríguez.
2026-01-08

Prefacio.


La mejor manera de demostrar que existe la voluntad para abatir la corrupción es el fortalecimiento de las instituciones encargadas de vigilar la correcta aplicación de los recursos públicos. *** No debemos pasar por alto lo declarado este miércoles por la auditora general del Órgano de Fiscalización Superior del Estado (Orfis), Delia González Cobos, quien apuntó que se requiere mayor inversión en tecnología para fortalecer las tareas de ese organismo. Reconoció, sin embargo, los avances alcanzados en 2025 con la incorporación de herramientas digitales. *** Este jueves la auditora habrá de comparecer en el Congreso local para rendir un informe de lo realizado el año pasado y al ser abordada por los reporteros informó que el Orfis ya opera con una metodología que permite realizar procesos de fiscalización de manera digital, lo que ha agilizado trámites y ha generado ahorros, aunque advirtió que para dar el siguiente paso se requieren recursos adicionales. *** “Tenemos que hacer un trabajo con mayor tecnología, aprovechar las herramientas tecnológicas y en el Orfis hicimos un trabajo ya con una metodología que permite hacer el trabajo digital que agilice los tiempos y que ahorren recursos. Sin embargo, sí se va a requerir una inversión mayor en tecnología”. *** Es el momento para demostrar que realmente quieren que se transparente el gasto y se cumpla a cabalidad con los lineamientos que marca la Constitución de Veracruz.


* * *


Era el 3 de julio de 2018. Se había confirmado el triunfo de Andrés Manuel López Obrador y éste visitó a Enrique Peña Nieto en Palacio Nacional. Llegó a ese encuentro en el asiento de copiloto de su ya conocido Volkswagen Jetta color blanco.


El vehículo rodó lento entre la muchedumbre que se reunió para saludarle. La seguridad del presidente electo era una de las principales preocupaciones del gobierno en funciones, pues López Obrador había rechazado el acompañamiento de miembros del Estado Mayor Presidencial.


“Me cuida el pueblo… el que lucha por la justicia no tiene nada que temer”, respondió López Obrador en la conferencia de prensa que dio justo después de su entrevista con Peña Nieto.


Fue -hay que reconocerlo- un genial golpe dramático: el personaje que representaba al pueblo despojándose del aparatoso montaje de seguridad que los suele acompañar. La muchedumbre enloqueció: sencillez, humildad y liderazgo… ¿qué más podían pedir?


Pero, en realidad todo fue un montaje. No pasó mucho tiempo para que López Obrador cambiara el Jetta por la Suburban, que dejara los vuelos comerciales, por los aviones de la Fuerza Aérea Mexicana, que sustituyera al “pueblo”, por una discreta vigilancia montada por personal del Ejército Mexicano vestido de civil.


Nadie se lo echó en cara. El sentido común señala que alguien con una responsabilidad tan grande como la suya debería contar con medidas estrictas de seguridad.


Ese, sin embargo, fue de los pocos ejemplos que no siguieron sus “alumnos”. En todo el país candidatos y gobernantes emanados de Morena presumieron siempre su opulencia. ¡Vamos, hasta los hijos del presidente, del mismo que pregonaba la “austeridad republicana”, fueron exhibidos haciendo derroche de recursos millonarios!


Veracruz no podía ser la excepción. La campaña de Rocío Nahle (porque en la de Cuitláhuac García todavía no llovía el dinero) estuvo cargada de ostentación. Kilométricas caravanas de camionetas de modelo reciente, con poderosos motores, recorrieron el territorio veracruzano y abofetearon a los representantes de las clases más humildes, que eran obligados a asistir a los mítines de “la candidata”.


Ya en el poder, Rocío Nahle ha dedicado buena parte del tesoro público a rodearse de las comodidades que cree merecer. Todo el primer año de gobierno su secretario de Gobierno se concentró en una sola tarea: la remodelación, con materiales de alta calidad, del palacio de gobierno, un lujo que sólo los que ahí trabajan pueden disfrutar, pues “el pueblo” tiene vedado el paso.


La Casa Veracruz también fue remodelada y recién se anunció que será renovado el parque aéreo. Nuevos aviones y helicópteros serán adquiridos “para brindar apoyo a la población en casos de desastre”, pero -además- para trasladar a la gobernadora desde su lujosa mansión en El Dorado, hasta sus renovadas oficinas en Xalapa.


Sus colaboradores han tratado de seguir el ejemplo de la gobernadora. A finales del año pasado, por ejemplo, el secretario de Desarrollo Económico, Ernesto Pérez Astorga gestionó recursos en la Secretaría de Finanzas para la adquisición de una camioneta cuyo valor de mercado era de casi dos millones de pesos. La exhibición del trámite (a partir de una “filtración” orquestada en Sefiplan) impidió que se concretara ese “caprichito” del funcionario.


Pero tampoco es que anden a pie. Todas las Secretarías de despacho cuentan con unidades de alto valor y a eso hay que agregar el personal que les asignan para cuidar de ellos.


En la reciente reforma en materia de seguridad se incluyó la creación de una instancia a la que llamaron Oficina de Protección a Funcionariado, que no es otra cosa que la coordinación de los escoltas que se asigna a cada funcionario de primer nivel.


¿Austeridad republicana?


¡Mis polainas!


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Epílogo.


“Éramos muchos y parió la abuela”. Se trata de un viejo dicho muy mexicano, que pinta un panorama muy recurrente. Cuando estamos mal, suele suceder algo que pone peor las cosas. *** La frase viene a cuento por un problema que vienen arrastrando los veracruzanos (podríamos decir que, incluso, en todo México): la falta de medicamentos. *** Desde el gobierno pasado se viene repitiendo la promesa de que “ya, ahora sí” se habrá de resolver los problemas de abasto de medicinas… y nada más no sucede. *** Nuestra actual gobernadora tuvo la “genial idea” de implementar un reparto de medicinas por todo el territorio estatal con la ayuda de unas “camionetitas”. ¿Resultado? Las medicinas siguen escaseando. *** Y frente a esa trágica situación, ahora nos enteramos que la madrugada de este miércoles, un tractocamión que transportaba “abarrotes y medicamentos” se incendió en el libramiento de Xalapa, a la altura del kilómetro 6, en el municipio de Jilotepec. *** La unidad provenía de Pachuca, Hidalgo, y tenía como destino el puerto de Veracruz. El peritaje indica que el fuego inició por un sobrecalentamiento en el sistema de frenos y neumáticos, lo que extendió las llamas hacia la caja seca. Ni hablar: medicinas que ya no llegarán.


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