| Los Políticos. |
| Filas de resentimiento |
| Por: Salvador Muñoz. 2026-01-29 |
Disculpen que vuelva a tocar el tema que ya es de todos: ciudadanos, diputados, periodistas… pero por más que hay ofertas de empleo para sacar al buey de la barranca, el asunto del reemplacamientos sigue siendo un caos. A la altura de la madrugada, afuera de la Oficina de Hacienda Xalapa Norte, a un costado del Edificio Hakim, el punto se ha convertido ya en algo así como la Mesa del Tótem de la Paciencia: un rito de paso donde los devotos del trámite fiscal cargan café, sillas de plástico, casas de “camping” y esperanza a partes iguales. Los que llegaron desde antes que cantaran los gallos –y los que dicen haber llegado “muy temprano” cuando apenas se recogía la neblina– comparten memes improvisados sobre cómo sobrevivir a la fila eterna. Entre carcajadas nerviosas y quejas que suben de tono como si estuvieran con la palomilla, hay de todo: los que exigen organización, sugerencias de “¿y si sólo atendieran por número como en la carnicería?”, y por supuesto, los que se sienten en una especie de competencia oculta de resistencia al sol. “Llegué a las 4:59 y me quedé sin café”, dice uno con la dignidad casi intacta. Otro responde: “Yo traje libro… ¡de filosofía! Mejor hubiera sido una hamaca”. Parece anécdota, pero es cierto… optamos por omitir las mentadas de madre al Gobierno porque ésas sí son pesadas. No podemos pasar de largo a los gurús de Internet, esos comentaristas que ya desde su sillón opinan con toda seguridad de lo que no conocen: “Pues si hicieran citas electrónicas, no estarían ahi”, dice uno, como si el algoritmo de Hacienda estuviera diseñado por satélites extraterrestres… vaos, este miércoles ¡hasta se les cayó el sistema! Otro sugiere abrir un servicio de fila pagada: “Yo formo por todos”, escribió con el mismo entusiasmo con que alguien recomienda invertir en criptomonedas. ¡Mil pesos el apartado de lugar! ¡Sale más caro que el trámite en una de ésas! Ideas que no resuelven nada, pero al menos provocan risas amortiguadas entre quienes sienten que la esperanza se les va con cada hora que pasan esperando turno… ¡y con este pinche frío! Claro, también están los completamente despistados, los que no saben por qué están en la fila, pero repiten con furor que “el trámite es gratis”, como si eso fuera magia que organiza colas. Entre aplausos nerviosos y miradas al reloj, alguien grita: “¡Si llegaste tarde, mejor vete por empanadas!”, mientras otro teclea en su celular buscando “cómo sobrevivir filas en Hacienda como si fuera Survivor”. Cuando todo esto sucede, llegan noticias oficiales –ésas que tardan más que la fila en avanzar– de que se habilitarán turnos electrónicos y pantallas para acabar con el desorden. Suena bien, pero debajo de esa alegría institucional flota la misma pregunta: “¿Para cuándo?”, como si el calendario fiscal fuera manejado por una tortuga filosófica. Al final, lo que parece claro –y también sátira involuntaria de nuestras expectativas– es que el reemplacamiento se ha convertido en algo así como un campamento de verano (en invierno) no oficial, donde conviven quejas, soluciones rarísimas, ignorancia festiva, un montón de café derramado y la desorganización total de un Gobierno con todo y su Sefiplan que siguen sin entender que en pleno siglo XXI, cómo es posible eternas filas, trámites engorrosos y golpes al bolsillo. Aquí, en Xalapa, el reemplacamiento ya no es solo trámite: es alimentar un resentimiento a un gobierno que con creces, se empeña en demostrar por qué, a un año de estar en el Poder, ocupa los últimos lugares en Aprobación. |