Perfilando.

Nahle y la suerte de los “Adán Agusto” en Veracruz.
Por: Iván Calderón.
2026-02-02

La salida de Adán Augusto López de la coordinación de MORENA en el Senado de la República no es un movimiento administrativo ni un simple relevo interno. Es el cierre de una etapa y el inicio de otra donde el poder ya no se comparte ni se presta: se ejerce.


  Quien no lo quiera ver así, no entiende absolutamente nada de política.


  Le explico.


  Durante años, el tabasqueño fue mucho más que un coordinador parlamentario. Fue operador, intermediario, eje de grupos internos y protector de aspiraciones adelantadas. Pero, contrario a los principios originales del lopezobradorismo, terminó empachado de poder, administrando equilibrios heredados y sosteniendo estructuras que hoy ya no tienen cabida.


  Por eso su salida no ocurre en el vacío, ocurre en el momento exacto en que Claudia Sheinbaum comienza a consolidar el poder presidencial sin intermediarios ni tutelas políticas.


  En Veracruz, esta lectura no solo fue entendida, sino celebrada. La gobernadora Rocío Nahle García calificó como acertada y adecuada la decisión de relevar a Adán Augusto de la coordinación, subrayando que el Senado necesita fortaleza interna, diálogo y cohesión para respaldar al Ejecutivo. No fue un matiz menor, fue una postura política clara.


  Nahle no solo avaló el relevo, lo leyó como lo que es; una decisión que fortalece al Senado, ordena al grupo parlamentario y libera al movimiento de cargas innecesarias. Incluso reconoció que Adán Augusto tuvo la altura política de dar un paso a un lado y continuar como lo que es: senador, trabajando en territorio, sin concentrar un poder que ya no le correspondía.


  Además, respaldó abiertamente la llegada de Ignacio Mier a la coordinación, recordando su experiencia previa como líder parlamentario en San Lázaro y deseándole éxito en una etapa que exige conducción política, no simulación.


  Este mensaje no es menor. Mientras algunos intentan vender la narrativa de que “no pasa nada” o que “no habrá fisuras”, la realidad es otra: cuando se mueve una pieza central, todo se reacomoda. Y en Veracruz, ese reacomodo tiene beneficiaria clara.


  Porque con la salida de Adán Augusto, los opositores internos de Nahle pierden a su principal activo político. Se quedan sin el operador, sin el protector y sin la ventanilla alterna que durante años les permitió jugar a dos bandas.


  Manuel Huerta queda en una posición incómoda, sin respaldo real y con una relación tensa con el poder estatal. Sergio Gutiérrez Luna, aislado, sin base en Veracruz y concentrado en el centro del país, pierde aún más peso. Y los Yunes regresan a su estado natural: integrados sin pertenecer, sin control del rumbo político y atrapados entre sus propias contradicciones, como parias políticos.


  Caray, mientras algunos todavía lloran al “protector” caído, en Veracruz el mensaje es contundente. Para Rocío Nahle y la dirigencia estatal de MORENA, este movimiento no fue revancha: fue orden.


  Se acabaron las dobles ventanillas. Se terminó el juego de equilibrios heredados. Y el poder se alineó bajo una sola lógica.


  Esto no es consigna ni discurso, es reconfiguración real, es la transición efectiva al poder pos-AMLO.


  Claudia Sheinbaum no está heredando el mando: lo está consolidando. Y en Veracruz, Rocío Nahle no solo entiende el momento: lo capitaliza y queda claro que es el único conducto presidencial en el estado.


  En fin, los que apostaron a grupitos alternos hoy se quedan sin operador, sin respaldo y sin futuro político inmediato.


  Sí, se quedan en la loma, llorando.


  Y no lo quieran minimizar, en política lo que es, es y lo que no, viene siendo…la salida de Adán Augusto fue una barredora brutal, para todos aquellos que le querían jugar las contras a la Gobernadora de Veracruz.


@IvanKalderon