En medio del jaloneo, hay un punto que conecta con la calle: el hartazgo por los plurinominales, los excesos presupuestales y las reglas hechas a modo por la clase política.
Para muchos, poner límites suena a justicia; para otros, a riesgo. Para el ciudadano común, es una demanda que lleva años esperando respuesta.
¿Reforma necesaria o jugada para controlar el juego electoral?
¿O simplemente el péndulo del poder haciendo lo mismo de siempre… ahora desde otro lado? |