Según la Secretaría del Trabajo (STPS), mientras la subcontratación tradicional cayó de forma drástica, el empleo formal creció y miles de trabajadores migraron a nómina directa con mejores condiciones laborales.
Los números son duros: “La contratación directa en manufactura subió 62%”; las plantillas tercerizadas cayeron 53%, pero el empleo total del sector creció 9% frente a niveles prepandemia.
Además, trabajadores regularizados reportaron aumentos salariales de entre 6 y 13%, y en algunos sectores hasta de 51%, junto con reconocimiento de antigüedad, reparto de utilidades y acceso real a prestaciones.
Y sí: la vieja tercería prácticamente se desplomó. Según la STPS, algunos esquemas de subcontratación cayeron hasta 89%, exhibiendo años de evasión fiscal y simulación laboral.
Claro, eso no significa que desaparecieran nuevas formas de simulación. Pero sí dejó una lección política interesante: en México muchas veces primero se construye la narrativa y luego aparecen los datos.
Y en este tema, varios pronósticos como éste, han envejecido bastante mal.
Por cierto, una de las nuevas catástrofes que están anunciando analistas, es la inclusión de las cafeterías del Bienestar, las cuales, según dicen, llegarán a matar a las cafeterías locales y las consideran una competencia desleal. Veremos si realmente es así, o solo es una repetición del cuento de Pedrito y el Lobo. |