Entonces, ¿de dónde salió el famoso 4.6%?
La explicación parece estar en una confusión técnica entre distintos métodos estadísticos utilizados por el propio INEGI.
La cifra del 4.6% corresponde al PIB medido por el Método de Ingreso y Gasto durante el cuarto trimestre de 2025, indicador que analiza el comportamiento interno de pagos, salarios y factores de producción, pero que no equivale al crecimiento neto real acumulado de toda la economía mexicana.
Y ahí aparece un problema que suele repetirse demasiado en el debate público: una cifra mal interpretada puede terminar convertida en narrativa política; porque una cosa es analizar datos económicos complejos y otra muy distinta simplificarlos al grado de alterar la percepción pública.
Los números reales muestran una economía mexicana que sigue creciendo, sí, pero a un ritmo moderado. De hecho, el crecimiento total de México al cierre de 2025 fue de 0.8%, mientras que Banxico ya recortó recientemente su expectativa para 2026 a apenas 1.1%.
Ni desastre absoluto ni tampoco milagro económico. Simplemente una economía que avanza mucho más lento de lo que algunos discursos quisieran vender o destruir. Obvio, la confusión es carnita para los partidos políticos.
Porque en economía, como en política, el problema no siempre son los datos.
A veces el problema es cómo se cuentan. |