El dato llega en un momento políticamente sensible, donde el gobierno federal busca reforzar la percepción de combate frontal contra la impunidad y diferenciarse de los sexenios anteriores.
Y por eso el tema difícilmente quedará reducido a una nota policiaca. En política, García Luna sigue siendo un símbolo y cada nueva detención vuelve a reactivar ese expediente.
La información dada a conocer esta tarde tiene fondo político fuerte y además toca una fibra que sigue siendo muy rentable narrativamente para la 4T: el combate a la corrupción y legado de Felipe Calderón y el círculo de Genaro García Luna.
La sustancia no es solamente la captura del funcionario, sino el mensaje político que se construye: la idea de que las estructuras del viejo aparato de seguridad todavía aparecen vinculadas a corrupción, desvíos y crimen organizado, es decir, ahí se encuentra el verdadero combustible político del tema.
El otro punto importante es que las operaciones conjuntas entre la Fiscalía General de la República y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana que fortalece la narrativa del actual gobierno sobre depuración institucional y continuidad de investigaciones de alto nivel. |