También ayudó la estrategia acordada por Claudia Sheinbaum y empresarios gasolineros para mantener el precio promedio de la gasolina Magna por debajo de los 24 pesos por litro, lo que evitó mayores presiones en transporte y distribución de mercancías.
Sin embargo, no todo bajó. Algunos servicios continuaron aumentando de precio, al igual que productos como la papa, detergentes y pollo; por eso conviene poner el dato en contexto: una menor inflación no significa que todo sea más barato, sino que los precios crecen a un ritmo más lento. Tampoco quiere decir que la inflación desapareció. Se dice eso porque suele haber confusiones.
Por ejemplo, en Veracruz el comportamiento no fue uniforme. Mientras San Andrés Tuxtla registró una de las mayores variaciones de precios del país durante mayo, la zona conurbada Veracruz-Boca del Río se mantuvo entre las más estables, apoyada por precios de combustibles por debajo de la media nacional.
Y en economía, cuando la inflación se desacelera sin caer en recesión, suele ser una noticia mucho mejor de lo que parece. |