Pero AMLO comenzó a trasgredir la línea y a criminalizar el crecimiento económico personal. De pronto, tener más de un par de zapatos fue pecado, viajar y comer en restaurantes caros se convirtió en insulto, tener solvencia económica una vergüenza que hay que ocultar.
Imposible saber a priori los medios que tienen los políticos para conseguir sus bienes, y es tan fácil manchar reputaciones tan solo con firmar una opinión rematando la numeralia con el consabido “a costillas del presupuesto”. La inmensa mayoría de los políticos no llegan a puestos de poder con una mano por delante y otra por detrás.
Entonces, ¿Qué se castiga en Morena de Ariadna Montiel? Se castiga el escándalo, se castiga la imprudencia, se castiga la inocencia de pensar que lo bien ganado puede compartirse, se castiga no comprender que si el pueblo está jodido, lo adecuado es que todos estén jodidos.
La sanción a dos funcionarios de Morena es, dirían en el rancho, por “bueyes”, porque fueron ellos mismos los que se exhibieron al subir las evidencias en redes sociales.
El tercer regidor de Tulum, Eliazar Mas Kinil, y el presidente municipal de Chignahuapan, Puebla, Juan Rivera Trejo, fueron los dos corderos “sacrificados” con la exorbitante sanción de… frenar la difusión de actos ostentosos.
En síntesis, la austeridad republicana debe observarse en las redes sociales; se debe evitar el lujo en el TikTok, el Instagram o el Facebook; si tu hija cumple XV puedes hacerle un fiestón, pero que no se sepa; si te vas de vacaciones puedes pagar el all inclusive pero no lo difundas. Porque en Morena, se castiga el escándalo, no el pecado. |