El problema no es que sean los periodistas los que determinen si debe seguir o no la CEAPP, el problema es la imposibilidad de que se pongan de acuerdo.
Hoy mismo hay quienes quisieran que desaparezca, otros que se reestructure, otros que se redefinan sus atribuciones, otros que permanezca igual, otros que cambiando a los Comisionados estarían contentos, y otros que solo quieren ver el mundo arder.
Desde ya, hay quienes señalan que para ser comisionado se debe ser periodista… pero desde la formación escolar, dejando fuera a decenas de periodistas que se han hecho en una labor cotidiana de casi toda una vida.
Al final, si se nos permite el pronóstico, parafraseando al filósofo Ramos Alor: ningún chile embonará.
Tal vez lo que haga falta ni siquiera sea una reestructuración o redefinición de funciones, tal vez con que haya una mayor difusión y comprensión de qué es la CEAPP y qué puede y -sobre todo- lo que no puede hacer, tal vez con eso ayude mucho.
Bien lo apuntó la periodista Claudia Guerrero Martínez: “criticar a la Comisión Estatal para la Atención y Protección a Periodistas y su funcionamiento, es desconocer para qué fue creada… El protocolo de la CEAPP es uno de los más completos, porque intervienen varias áreas para apoyar a la víctima en caso de una amenaza o atentado, así como la capacidad de solución para proteger al periodista y su familia”.
Así que, la buena noticia es que hizo bien la gobernadora en dejarle a los periodistas la decisión de que continúe la CEAPP, pero la mala es que jamás se pondrán de acuerdo. |