Es tiempo de cambios y de cambiar. Los ciudadanos lo demandan y sus organizaciones serán indefectiblemente diferentes en discurso, fin y esencia a las actuales.
El presente evidencia el pasado, pero éste no define el futuro. Agotado el sistema político mexicano, con una partidocracia alimentada en el pasado reciente desde el poder, la movilización y la captura ciudadana habrán de perfilar el futuro inmediato.
La esperada permanencia política actual, la reconstrucción opositora y el viso opositor real, es más un autoengaño y un desvarío que una respuesta a las condiciones estructurales disfuncionales de México y de un cambio de rumbo y destino.
Las mismas conductas políticas decimonónicas de ser políticamente correctos, las anquilosadas burocracias políticas vigentes, la frivolidad de las dirigencias actuales y la ceguera ante la realidad, enuncian la necesidad del cambio; veremos.
Lo anterior es una perla política de Joan Rega |