En abril aumentó 5.9 por ciento anual y el mayor impulso provino precisamente de la construcción, que avanzó 10.1 por ciento. Dentro de ella destacó la vivienda residencial, con un crecimiento de 16.7 por ciento.
También empujaron el resultado la compra de maquinaria y equipo, la inversión pública y la inversión privada.
¿La lectura? Muy sencilla. Cuando gobierno y empresarios jalan para el mismo lado, la economía responde mejor.
No todo tiene que ser blanco o negro, y aunque mientras unos siguen apostando por el discurso de la confrontación permanente, los números muestran que la inversión compartida sigue siendo uno de los motores más eficaces para generar crecimiento.
Y quizá por eso convenga volver a escuchar aquella vieja lección de Acosta Lagunes: Cuando la construcción se mueve, el resto de la economía empieza a caminar. |