Entre el guiño ejecutivo y la falta de reflejos
Más allá del momento chusco cuando al nombrarlo confundió el apodo, la gobernadora tomó de una forma por demás afable la pregunta de la prensa sobre si el Tato Vega estaría recorriendo Xalapa con miras a una candidatura.
Fácil hubiera sido para ella atajar los rumores y declarar que el funcionario está concentrado en sus responsabilidades actuales y que no ha expresado intenciones de competir. Pero no. Ante la insistencia de los reporteros que pedían una postura clara al propio Tato —quien dudó más de la cuenta al micrófono—, la gobernadora incluso dio pie al destape.
Rocío Nahle recordó que cuando estaba al frente de la Secretaría de Energía, el periodista Joaquín López-Dóriga le preguntó si buscaría la gubernatura de Veracruz, a lo que ella respondió con la frase que marcó su ruta: “Veracruz es mi destino”. Eso fue lo único que le faltó al Tato: avisparse un poco más para tomar la iniciativa y contestar en el mismo tono que “Xalapa es su destino”.
Nuevas formas en la política veracruzana
A diferencia de cuando le cortó las alas a Garibo Puga y a Ramos Galindo, en esta ocasión la gobernadora reconoció abiertamente el trabajo territorial del funcionario al señalar que “ha estado en una parte de Xalapa, porque ya también lo vi”.
Una de las diferencias de MORENA con las formas de la vieja guardia es que el ritual del tapadismo y las claves del viejo librito político han cambiado. Ahora la política se hace de frente, sin tanto cascabeleo ni mensajes ocultos.
Los sabios bebedores de café apuestan doble contra sencillo a que veremos al Tato Vega Yunes con la venia oficial en la boleta electoral del próximo año. Quienes se enfocan en lo superfluo del tropiezo verbal se pierden de lo esencial: el mensaje político ya fue enviado. |