En principio parece ser lógico. Cuando una nueva administración cambia reglas, procedimientos y formas de hacer las cosas, aparece una pregunta inevitable:
¿Por qué algunas estructuras burocráticas se resisten con tanta fuerza a los cambios? Hasta cierto punto el rechazo es natural, pero no todo es política. No todo es defensa de derechos. Y tampoco toda resistencia es injustificada. Pero hay algo que pocas veces se explica: durante años, muchas personas y organizaciones aprendieron a vivir dentro de las reglas del sistema anterior, y cuando estas cambian, también cambian intereses, costumbres y espacios de poder.
Y en la mesa se puso un ejemplo muy actual: Por qué la burocracia estatal se le volteó a Miguel Ángel Yunes Linares cuando como gobernador tuvo todo para heredar el poder a su hijo. No hubo cambio de reglas ni régimen, pero sí una incesesaria y grosera confrontación que le impidió incluso heredar el poder.
Y si bien lo de Yunes es un caso diferente, local y personal, ahora imagínese en lo general con un cambio de régimen. No es cualquier cosa, por ello vale la pena tomar un respiro, porque, con lo de hoy apenas los sabios bebedores de café apenas comenzaron.
Esta mañana calurosa no habrá cafés ni canillazos pero sí Zarazas frías y con mucho hielo. |