Si ahorras en CETES o pagarés, las nuevas inversiones podrían pagarte menos intereses. Si tienes un crédito a tasa variable, tus pagos podrían bajar, dependiendo del contrato. Si es a tasa fija, no cambia.
Si importas o compras en dólares, una depreciación del peso puede encarecerte las mercancías. Pero si exportas y cobras en dólares, o recibes remesas de familiares, cada dólar podría rendirte más pesos.
Y sí: el superpeso recibió un gancho al hígado. La decisión coincidió con una depreciación de nuestra moneda, aunque el tipo de cambio no depende únicamente de la tasa de Banxico.
¿Y el consumidor, el que compra en el súper o en la esquina? Aquí está el riesgo: una moneda más débil puede encarecer productos importados y presionar los precios. Banxico tomó la decisión pese a elevar su pronóstico de inflación para el cierre del año.
Así que antes de aplaudir o llorar por el recorte del Banxico, hazte una pregunta: ¿ahorras, debes, compras, vendes o recibes dólares?
Porque como en la economía no todos viajan en el mismo barco: lo que para unos es ganancia, para otros puede ser pérdida. |