Un ejemplo reciente es el cumplimiento de una vieja orden de aprehensión en contra del exfuncionario de Tierra Blanca, Alejandro “N”, señalado por secuestro agravado de migrantes, donde la Fiscalía logró prisión preventiva tras una operación coordinada incluso con autoridades de Oaxaca.
OTRO GOLPE MEDIÁTICO Y JUDICIAL fue la captura en Córdoba de Omar “N”, personaje ligado a un importante diario de la zona, por lesiones y amenazas, quien seguirá su proceso en libertad. ¿Por qué eso es destacable? Porque eso no pasaba en Veracruz.
AHÍ EL MENSAJE FUE DIRECTO, la investidura, jerarquías o el apellido ya no blindan como antes y menos contra el quinto poder como lo ha sido a nivel nacional con el caso sonante del magnate de la TV, deportes y tiendas departamentales Ricardo Salinas Pliego.
PERO EL DATO QUE MÁS PESA ES OTRO, 19 sentencias condenatorias en los últimos siete días, con penas de hasta 25 años de prisión.
Norte, centro y sur ya comienzan a sentir la mano de las Fiscalías Regionales, mientras la especializada en delitos contra mujeres también suma resultados notorios de aplicación de la justicia, lo que guste o no, SÍ MUEVE la percepción pública.
Y AHÍ ESTÁ EL CONTRASTE INEVITABLE con la etapa de Verónica Hernández Giadáns. Porque resultados también hubo. Detenciones también hubo. Sentencias incluso superiores a 100 años también existieron.
La diferencia fue otra: la comunicación. Verónica prefirió la opacidad técnica, atar la experiencia de su personal de comunicación para dar a conocer el dato frío, el silencio y forma institucional. Lisbeth, en cambio, parece apostar por la visibilidad de cada golpe judicial, informando hasta donde la ley lo permite.
En tiempos donde la inseguridad también se libra en la percepción, eso cuenta… y mucho. Seguramente otras áreas de gobierno también hacen y quizá mucho, pero muy lejos de la sensibilidad comunicativa se encierran en sus cuevas y no dan declaraciones ni por equivocación.
La gran pregunta ya no es solo si habrá más resultados. La pregunta que flota en MORENA y en el tablero estatal es otra:
¿PUEDE ESTA EFICACIA CONVERTIRSE en crecimiento político propio? ¿A quién daña eso? A la 4T no creo. Porque cuando una fiscal, como es el caso, empieza a cambiar percepción, incomodar intereses y despertar celos entre aspirantes adelantados, su gestión deja de ser solo operadora de justicia. Empieza a convertirse en FIGURA POLÍTICA y la verdad a la 4T bien que le hace falta engordar su caballada.
¿Será capaz de sostener a pie firme el “caiga quien caiga”?
¿Podrá modificar una narrativa de inseguridad arrastrada por años?
¿O su visibilidad comenzará a generar resistencias dentro del propio poder?
Como diría el exgobernador Miguel Alemán Velasco: la pelota está en su cancha.
Y hoy más que nunca, es claro que de Lisbeth depende si la eficacia se vuelve legado o solo el momento del principiante.
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(COLUMNA "FIGURAS Y FIGURONES") |