Lo trajeron con el cuento de que se iba, un día sí y el otro también, y parece que ya se aburrieron pues continuaron con el siguiente “perfilado”, Juan Javier Gómez Cazarín.
Como salió Ariadna Montiel y llegó Leticia Ramírez a la Secretaría, también le activaron a Cazarín la vieja confiable de que ya se iba.
Pero los cambios en la política no siempre son para arrollar con todo, ni para romper estructuras, sino también para ampliar tentáculos y ampliar presencia.
El trabajo político de Gómez Cazarín es fuerte, su misma posición se lo otorga. La delegación del Bienestar posicionó a Manuel Huerta como candidateable y le dio lo suficiente para llegar al Senado. Pensar, por tanto, que quien esté al frente de esa delegación no tiene peso, es ingenuo. Hay trabajo que se ha hecho, estructuras que se han creado y redes que se han consolidado, ¿Como para qué cambiar de caballo a mitad del río?
Lo curioso de todo esto no es que les muevan el tapete, sino confirmar una vez más que en Veracruz la rumorología es un deporte profesional, desde el cual se sueltan borregos sin sustento.
Que tanto Esteban como Juan Javier en algún momento dejarán sus actuales posiciones, es natural. Y tal vez sea pronto o dentro de algunos años, pero júrelo que cuando eso suceda, los que hoy especulan sin sustento hasta dirán “se los dije”. No hace falta se brujo de Catemaco para apostarle a la salida de algún político, pero sí para indicar el cómo y el cuándo.
Lo que hoy se ve es que Morena le está apostando al trabajo de tierra, a caminar y gastar suela. El trabajo de aire, la pelea en las redes sociales y la crítica fácil en los medios, eso le ha quedado a los demás partidos.
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(COLUMNA "POLÍTICA AL DÍA") |