En el Verde-Veracruz siguen la misma estrategia con pequeñas diferencias. A Javier Herrera le operan en tierra Edgar Herrera Lendechy, Rosa María Herrera Borunda y Carlos Marcelo Ruiz Sánchez, cuya misión es ganar en el 2027 al menos los mismos 4 distritos federales y dos locales que ya tienen. Pero Javier Herrera Borunda va por más, sobre todo, disputarle a MORENA de tú a tú la mayoría de los ayuntamientos en el 2029.
Es decir, estos dos partidos trabajan el 2030 desde ahora. Trabajan con visión, planeación y rutas criticas evaluadas periódicamente, de las que pocos se enteran, operadas palmo a palmo por Ramírez Zepeta y Herrera Lendechy.
La diferencia parece sencilla, pero no lo es: unos trabajan para la próxima semana, otros lo hacen para el 2030, barriendo desde el 27 y el 29.
Lo curioso es que algunos se burlan cuando Morena incorpora alcaldes de municipios pequeños o fortalecen estructuras locales. Pero pocos entienden que la lógica no es solamente el 2027 federal, sino las municipales de 2029 y la sucesión estatal que inevitablemente comenzará a construirse desde entonces.
La apuesta parece clara: formar cuadros en 2027 para competir con fuerza en 2029 y llegar fortalecidos al siguiente ciclo político.
Mientras tanto, en la oposición el panorama luce distinto.
En el PRI continúan los problemas de cohesión interna y las disputas entre grupos siguen consumiendo tiempo y energía política. Antes de ser figurativamente expulsada del CDE, Lorena Piñón era supuestamente la que dividía. Hoy las tarjetas corren al CEN del PRI en contra de Carolina Gudiño y los priistas divididos siguen apuntando hacia el Fofo.
En el PAN la transición estatal todavía no termina de consolidarse y persisten dudas sobre la posibilidad de que María Cristina Ledezma logre construir unidad y una narrativa capaz de conectar nuevamente con el electorado veracruzano.
Así, mientras unos siguen sembrando estructura, otros parecen esperar que el desgaste natural del poder haga el trabajo por ellos, no recuerdan que la historia electoral suele ser cruel con quienes confunden el desgaste del adversario con estrategia propia.
Las elecciones no suelen ganarlas quienes protestan más fuerte. Generalmente las ganan quienes llegaron antes al territorio.
La pregunta es sencilla: ¿Quién está sembrando para este 2027, y para cosechar en el 2029 y 2030?
Ahí parece estar la verdadera disputa política en Veracruz.
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