Alejandro Moreno, alias Alito, tiene una estrategia bien definida para declararse perseguido político por el gobierno de Claudia Sheinbaum y buscar el asilo en Estados Unidos.
Aprovechando la popularidad que consiguió tras el zafarrancho con el senador Gerardo Noroña y que no tenía por la cauda de denuncias de fraude y riqueza inexplicable cuando fue gobernador de Campeche, Alito busca ahora con ahínco perfilarse como un perseguido político con una narrativa en la que se erige como víctima.
El dirigente nacional del PRI ha tenido reuniones con el embajador de Estados Unidos en las últimas semanas. Además, ha viajado a ese país para presentar denuncias de persecución ante organismos internacionales.
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