Sin embargo, la presidenta y AMLO no dejarán a Adán Augusto operar “demasiado” las elecciones del 2027 (como él mismo lo anunció), no podrá meter mucho su cuchara, pues de sobra saben que el exsecretario de gobernación perdió la brújula y se llenó de soberbia.
Adán Augusto se va porque nunca respetó a Claudia Sheinbaum como presidenta; se va porque decidió desafiarla desde el senado, buscando (cada vez que podía) exhibirla como la débil heredera que AMLO nunca debió elegir. Adán Augusto se va porque nunca aceptó no ser elegido por su amigo, Andrés Manuel, para sucederlo en el poder.
¿Qué pasará con aquellos que Adán Augusto cobijó ahora que pierde un buen trozo de autoridad?, ¿qué ocurrirá con los que acordaron con él pensando en seis años de tranquilidad? Adán declaró que toda su gente está protegida y no pierden nada, ¿será? Habrá que ver.
Lo que sí ocurrirá es que todos aquellos que de alguna forma se ufanaron (o presumieron), su relación con Adán Augusto ahora guardarán silencio, cambiarán de padrino o madrina, y quizá busquen mencionarlo lo menos posible. El que creía ser rey ha muerto, Sheinbaum gana.
X: @aaguirre_g
(COLUMNA "AL RESPECTO") |