El sarampión ha vuelto a encender las alarmas en México este 2025. Todo comenzó a mediados de febrero, cuando se confirmaron los dos primeros casos: una pequeña de cinco años que no contaba con su esquema de vacunación y otro menor en el estado de Chihuahua. Ambos casos mostraron un patrón de reimportación, lo que desató una transmisión secundaria dentro del territorio nacional que hoy ya se extiende a 30 estados y más de 240 municipios. Hasta el último reporte oficial, la cifra es preocupante, con más de 6,800 casos acumulados y 24 defunciones, lo que confirma que no estamos ante un tema menor.
Para frenar este avance, el Gobierno de México ha desplegado una estrategia nacional intensiva. Millones de dosis están siendo distribuidas a través de brigadas móviles, hospitales regionales y unidades de salud con el apoyo de prácticamente todas las instituciones públicas, desde el IMSS y el ISSSTE hasta Pemex y las Fuerzas Armadas. El objetivo es claro: vacunar a la mayor cantidad de gente posible, ya que el sarampión es extremadamente contagioso; basta con que una persona infectada respire, tosa o estornude cerca de alguien no protegido para que el virus se propague por la vía aérea.
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La clave para detener este brote está en las vacunas SRP y SR, que son seguras y garantizan que, en caso de contagio, los síntomas sean leves. Sin embargo, el panorama tiene un obstáculo importante: el desabasto. La escasez global de biológicos y las dificultades internas para cubrir los esquemas de vacunación han dejado a los grupos más vulnerables en una posición de riesgo. Ante esta situación, la recomendación sigue siendo la misma: acudir a las unidades de salud y no bajar la guardia, pues vacunarse es la única forma real de evitar complicaciones graves o desenlaces fatales.
¿Eres adulto y no sabes si debes vacunarte? Sigue el siguiente diagrama publicado en Cultura Colectiva News:

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