Porque una cosa es el discurso y otra el poder.
Los mexicanos quieren desaparecer a los plurinominales y recortar el financiamiento a los partidos, eso es lo que quiere el Pueblo Bueno. Pero los líderes partidistas no quieren perder ni curules ni billetes. Así se simple. Así de crudo.
Ahí está el nudo: para el PT y PVEM, y para la oposición, la reforma no representa un avance democrático, sino una amenaza existencial. Les quita representación, les reduce recursos y les acota su margen de negociación. Es decir, les pega en lo único que realmente importa en política; poder y supervivencia.
Por eso las tensiones en la coalición son reales. Por eso el ‘análisis profundo’ que solicitan. Por eso la petición de más tiempo. Y por eso la indefinición.
La jugada es clara: enfriar, diluir, posponer y finalmente frenar.
Los protagonistas también están claros: Alberto Anaya (PT), Carlos Puente y Manuel Velasco (PVEM), Alito (PRI) y los del PAN y Movimiento Ciudadano. Viejos zorros del sistema, expertos en negociar al límite, en estirar la liga sin romperla y en convertir cada voto en moneda de cambio.
Mientras tanto, los coordinadores de Morena observan la corrida desde la barrera. Ricardo Monreal -el eterno Monreal cobrará caro el cierre de puertas a su hermano en Zacatecas- concedió cuatro días más para “seguir analizando”. Traducido al español político: ganar tiempo para que la reforma se desinfle sola.
El escenario es contundente: sin PT y sin PVEM, no hay mayoría calificada. Y sin mayoría calificada, no hay reforma constitucional.
La pregunta incómoda queda flotando: ¿El PT y el Verde se darán un tiro en el pie… o ese tiro en realidad le conviene también a MORENA o a una parte de Morena?
Porque no sería la primera vez que una reforma popular muere sin culpables claros, dejando intacto el sistema que todos dicen querer cambiar.
Y entonces la gran paradoja: La reforma electoral más esperada podría morir no por falta de votos, sino por exceso de intereses.
Dos cosas más: ¿La verdadera operación se cuece desde dentro, para dejar morir la reforma sin que nadie cargue el costo político? Porque en política, cuando una iniciativa se congela… es porque casi siempre alguien lo pidió en silencio y maniobró para ello.
Finalmente la reforma en sí les quita los tres partidos aliados. Es decir, todos pierden. Entonces cuál es el incentivo racional para apoyarla. La oposición aún sin votar, a eso le apuesta, a que la alianza pierda en su cancha.
Y la otra, la presidenta Sheinbaum demostrará una vez más, como ya lo ha hecho, que tuvo las agallas para cumplir con la oportunidad que le dio la historia para seguir transformando este país, aunque en el 2027 y 2030 le cobren la factura.
Sígueme en Facebook y en X en @frlicona, y en tiktok en @politicaaldia
(COLUMNA "FIGURAS Y FIGURONES") |