No se trata necesariamente de crisis, pero sí de una señal inequívoca de que el 2027 empezó antes de tiempo y con más ruido del esperado.
El ingrediente que vuelve más interesante la jugada es otro. Citlalli no regresa a una tarea simbólica, sino a una posición desde la que podrá influir directamente en alianzas, candidaturas y equilibrios internos. Es decir, vuelve al corazón político de Morena, en lo que hasta donde se ha visto es el piso más suave en la construcción de una Coalición fuerte y ganadora.
Por eso la lectura no es menor. Más que sacrificar una pieza, Sheinbaum reposiciona a una operadora de confianza donde Morena siente que más la necesita.
Las preguntas que quedarán flotando todo el fin de semana son: ¿se trata de simple estrategia preventiva o de que las alianzas rumbo al 2027 ya empezaron a tensarse más de lo que admiten en Palacio? ¿Lo de San Luis y el PVEM, y lo del PT en las Cámaras ha pesado tanto y a tal grado como para mover a una pieza de gabinete a la operación electoral, y hace pensar en que el 2027 quizá dejó de ser rutina y se volvió prioridad?
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(COLUMNA "FIGURAS Y FIGURONES") |