Así que el análisis de fondo no es que MORENA haya perdido afiliados. El punto es que el Tribunal demostró que todavía existe capacidad institucional para revisar, corregir y hacer valer la ley, incluso frente al partido más poderoso del país.
MORENA no pierde fuerza política ni pone en riesgo su registro o financiamiento. La afectación es marginal. Pero el mensaje es contundente: las afiliaciones deben acreditarse legalmente y ningún partido puede dar por válidos registros que no resistan una revisión.
La resolución también abre una ventana de oportunidad para organizaciones como Somos México, Que Siga la Democracia, México Tiene Vida y Construyendo Sociedades de Paz, que siguen peleando su registro nacional.
Por eso, más que una derrota para MORENA, la decisión parece una victoria para la legalidad electoral.
Y hay una lectura todavía más interesante: al final, todos ganan algo.
Gana el Tribunal porque demuestra capacidad para corregir. Ganan las organizaciones que recuperan afiliados que estaban en disputa. Gana MORENA porque el ajuste no altera su fortaleza electoral. Y gana el sistema electoral porque se depuran padrones.
En tiempos de polarización política y de cuestionamientos constantes a las instituciones, que una autoridad haga valer la ley sin provocar una crisis política quizá sea la mejor noticia de todas. |