Pero en política, a niveles presidenciales, no hay ocurrencias. Las reacciones son medidas.
Por eso es interesante lo que comenta el certero columnista Alejandro Aguirre Guerrero, quien señala cuál fue el objetivo de llevar al pato Merlín a la Mañanera.
Para muchos fue una ocurrencia más, propia para la generación de memes, pero la política tiene más fondo que forma.
Alejandro Aguirre señala que “más allá de quienes lo consideren una atinada decisión o no (o una medida de insensibilidad política ante lo mucho que requiere atención), las mediciones en Palacio Nacional marcan que el asunto del pato Merlín obtuvo la mejor segunda métrica de los últimos 10 días”.
Mucho se ha discutido de la pertinencia de mantener la Mañanera. Incluso voces al interior de la 4T pensaron que luego de la salida de AMLO, era la oportunidad perfecta para que la presidenta Claudia cuando menos las espaciara. No se hizo en un inicio y ya no se hará en lo que resta del sexenio.
El show continuará y lo que para unos son “ocurrencias”, para otros son “herramientas”.
Pero no le contamos más, mejor lo invitamos a leer a Alejandro Aguirre Guerrero y su columna completa aquí. |