Pero el mensaje institucional ya quedó sobre la mesa: si las investigaciones están sólidamente sustentadas, la ley debe aplicarse igual para todos, sin importar partidos, cargos o trayectorias políticas.
Por ello, resultan vacías las defensas políticas a ultranza, firmeza de la autoridad y aplicar la ley siempre presumiendo inocencia hasta que exista una sentencia. Así y solo así, se podrá ver si a los políticos les interesa que se cumpla con la ley o solo buscan la defensa de sus intereses políticos y económicos.
Claro, hay otros casos más en los que sin defensa política de por medio, hay dichos y acusaciones que deben ser investigadas de igual manera.
Porque cuando el combate a la delincuencia distingue colores políticos, deja de ser justicia y se convierte en otra cosa.
La FGR ya presentó su versión y sus pruebas. Ahora hablarán los tribunales. Porque en democracia no basta con acusar; también hay que demostrar. |