La norma prohíbe explícitamente que los titulares o aspirantes a encabezar los poderes ejecutivos federal y estatales posean o adquieran otra nacionalidad, utilicen documentos de identidad o pasaportes extranjeros, o soliciten protección diplomática de otra nación.
El choque de visiones: Soberanía nacional vs. derechos de migrantes
El debate parlamentario reflejó posturas encontradas respecto a la protección de la soberanía y la integración de la comunidad migrante:
Argumentos de la oposición (PAN, PRI y MC): Calificaron la reforma como regresiva, señalando que discrimina a los mexicanos con doble nacionalidad y vulnera sus derechos políticos, afectando de manera directa a la comunidad con vínculos familiares o laborales en el extranjero.
Postura del bloque oficialista (Morena, PT y PVEM): Sostuvieron que la medida garantiza la lealtad exclusiva hacia la Nación en los niveles más altos de toma de decisión, evitando conflictos de interés o protecciones diplomáticas binacionales.
La aritmética parlamentaria y el voto diferenciado del PVEM
A pesar de las especulaciones previas sobre posibles disidencias dentro de los partidos aliados de la Cuarta Transformación, el bloque oficialista mantuvo la cohesión suficiente para alcanzar la meta cuantitativa.
No obstante, la votación dejó un matiz en el seno de la bancada ecologista: el senador del PVEM, Luis Armando Melgar, emitió su voto en contra del dictamen. Pese a esta excepción, el respaldo del resto de las bancadas aliadas permitió enviar la minuta a los congresos estatales, donde estados como Veracruz, Tamaulipas, Oaxaca y la Ciudad de México iniciaron de inmediato el proceso de ratificación.
Sheinbaum consigue otro aval en el Senado: nacionalidad única.
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