De arriba abajo, alrededor, en medio, a un costado o al otro, de izquierda a derecha, pa’ ‘tras o pa’ adelante, por donde usted quiera jalar, permanecer, aguantarse, la precariedad de la humanidad afila sus uñas -¿garras?-, y a pesar de eso tenemos, debemos luchar para futuras generaciones, aunque la amenaza “Orwelliana” y la IA nos mantengan en vilo. Desde luego, el padrón celular no es problema, no pasa nada, pos ya nos tranquilizó la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo: “No tiene nada que ver con vigilancia y con saber dónde está la gente, nada, si no, sencillamente, se registran en la telefónica y si hay un delito, las áreas correspondientes de seguridad o de procuración de justicia solicitan la información del teléfono (en cuestión). Para todos los que tienen que registrarse es a través de la empresa telefónica que se tienen que registrar”. ¿Cuál sufrir? No es nada grave; sólo sabrán donde pueden agarrarte como el Tigre de Santa Julia.
Además, ahí está la irracionalidad humana -esa sí de mucho temer- que segundo a segundo sube de nivel, y todos contentos. ¿A quién le dan divertimento que llore? Decía un poeta que trabajar cansa. Bueno, ahora es eso y “Pensar cansa”. ¿Quién o quiénes se benefician con que usted no piense y mejor le pregunte a la IA? Sencillo: pregunte a la IA. No digo que la IA nos desgraciará la vida -¿más?-, pero todo con medida, nada con exceso. Ahí está el detalle, Chato.
El mundo se achica; la avaricia aumenta. Escasean los alimentos; nos hemos tragado la Tierra; la hemos desperdiciado. Hay que buscar donde extraer, contar con materias primas, secundarias, terciarias y… Entonces, la guerra.
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Apocalipsis es “revelación”, “descubrimiento”. No tengamos miedo. Hay que estar preparado, desde el punto de vista o pensamiento científico, religioso, político o de su conveniencia, o como se acomode.
Dicen que “señales” -¿de qué?- siempre hay. Ahora son señales de Trump y compañía. Sólo tengan a mano un guardadito de esperanza, para poder encontrar el mundo feliz que vaya a usted a saber dónde se ha escondido o lo han escondido, cualquiera que sea su nivel de vida, el juego social, económico, político, cultural y etc., que disfrute o padezca.
Por eso, mejor, hay que reconocer de lo bueno, lo malo; de lo malo, lo bueno; de la mentira, la verdad; de la verdad, la mentira. No oigamos el canto de las sirenas. No todo es del color de tus ojos.
Por eso, acuérdense, la palabra “reconocer” se lee igual de izquierda a derecha que de derecha a izquierda. Es decir, es un palíndromo. Pero como gusten, mis fans. El que por su gusto muere…
Recuerden: “¿Por qué la gallina cuida a sus pollitos? ¡Le costó un huevo tenerlos!”
Mientras tanto, abrazos, porque con este frío dan ganas de tener una cosa de esas que te abraza y miente.
Los días y los temas
En el artículo “La IA ya no se puede esquivar: la tecnología que invadirá este 2026”, de Brian X. Chen, leo: “De las computadoras que hablan a los vehículos que se conducen solos o los robotaxis y los anteojos inteligentes, estas son las tendencias a seguir.”
Continúa: “Lucas Hansen, fundador de CivAI, una organización sin fines de lucro que educa a la gente sobre las capacidades y las consecuencias de la IA, señaló que “cada vez más personas están hablando con la IA, no solo como si fuera un motor de búsqueda, sino como un interlocutor conversacional. Si te pones los audífonos y hablas con ella como si estuvieras teniendo una llamada telefónica, entonces para la gente es menos evidente que estás hablando con una IA”. (milenio.com, 11/01/2026).
Adiós Humanidad, ni los buenos días te darán.
De cinismo y anexas
Lo prometido es deuda; les comparto alguito del libro Alicia nunca miente, de Jorge F. Hernández. En el capítulo “Lista de Adalberto”, se lee: “Es mentira que alguien tenga la posibilidad real de extirpar la corrupción de la vida pública mexicana”.
Antes se menciona: “¡Hola, soy Adalberto y mi vida sexual es como la Coca-Cola!... fue normal, luego light y ahora es cero”.
Hasta la próxima. |