Moody’s detalla que, desde 2024, la Secretaría de Hacienda descuenta directamente de las transferencias federales la porción convenida del FASSA para enviarla al IMSS-Bienestar.
Dicha medida provocó una caída de 23% en los recursos distribuidos a los estados y una reducción promedio de 34% en las entidades con convenio, equivalente a 38 mil millones de pesos. En contraste, los 9 estados gobernados por la oposición que no se sumaron registraron un crecimiento de 7% en el mismo periodo.
La tendencia continuó en 2025. Los estados en poder de Morena-PVEM, incorporados al programa, tuvieron una nueva reducción de 20%, mientras que los no adheridos sufrieron una baja más moderada de 5%. El efecto en las finanzas públicas fue inmediato. El gasto en salud de los estados con convenio cayó 13% en 2024 y 12% en 2025, mientras que los demás aumentaron ligeramente sus presupuestos.
En su estudio, Moody’s advierte que este ajuste no es proporcional a la reducción de transferencias federales. En muchos casos, los gobiernos locales mantienen obligaciones fijas, como nóminas, mantenimiento y gasto hospitalario, lo que los obliga a destinar más recursos propios y participaciones federales para cubrir la operación.
En 2023, los recursos del FASSA cubrían 47% del gasto estatal en salud. Para 2024, en los estados con convenio, esa proporción cayó a 37%, y hasta octubre de 2025 apenas alcanzaba 35%. En contraste, los 9 estados gobernados por PAN, PRI y Movimiento Ciudadano que permanecen fuera del programa, mantienen una cobertura de 41%.
Hasta el cierre de 2025, Moody’s estimaba que la brecha de gasto en los estados adheridos al IMSS-Bienestar sería equivalente a 0.7% de sus ingresos operativos, un nivel manejable, pero que se suma a otras presiones financieras, entre ellas, los compromisos por pensiones, aumentos salariales, obras públicas y adeudos con la Federación.
La calificadora explica que esta presión acumulada puede deteriorar la calidad crediticia de algunos estados si no logran compensar la pérdida de transferencias con mayores ingresos propios o ajustes en su gasto corriente.
Aunque la medida fortalece el control federal del sistema de salud, reduce la flexibilidad presupuestaria de los gobiernos locales y debilita su capacidad para responder a emergencias –como le ocurrió en octubre pasado al gobierno de Nahle con las inundaciones del norte de la entidad– o mantener inversiones en infraestructura sanitaria.
Moody’s concluye que el impacto crediticio no es inmediato ni generalizado, pero advierte que la tendencia hacia una mayor centralización del gasto en salud elevará las presiones fiscales subnacionales en los próximos años.
El reto, advierte el reporte, no está en la provisión de los servicios médicos, sino en cómo financiar un modelo que pretende ser universal mientras reduce los ingresos locales.
Ante este acotado margen de maniobra, es entendible que Valentín Herrera haya decidido entonces retornar a la Ciudad de México para reactivar su plaza en el ISSSTE, pues por el mencionado convenio del gobierno del estado con el gobierno federal, el control del sector salud en Veracruz lo tiene en realidad el delegado del IMSS-Bienestar, Roberto Ramos Alor, quien de diciembre de 2018 a mayo de 2022 se desempeñó como secretario de Salud en la administración pasada del exgobernador Cuitláhuac García Jiménez, por recomendación de la ex senadora Rocío Nahle y poderosa secretaria de Energía.
La renuncia del doctor Ramos Alor se dio tras el escándalo originado por un comunicado del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) emitido el 11 de mayo de 2022, en el que se daba cuenta que en el almacén central de los Servicios de Salud de Veracruz (Sesver), ubicado en Xalapa, se habían encontrado más de 884 mil medicamentos oncológicos y de otras especialidades, todos de alto costo y a punto de caducar.
No obstante, García Jiménez, actual director general del Centro Nacional de Control del Gas Natural (Cenegas), fue bastante generoso con el ex secretario y ex director de los Servicios de Salud de Veracruz al dar a conocer su dimisión en las redes sociales. “El día de hoy he decidido aceptar la renuncia de nuestro querido amigo y correligionario Dr. Roberto Ramos Alor, a quien agradezco haberse entregado a los grandes principios humanistas del galeno, atender la salud y la vida de los demás, incluso a costa de la propia”, escribió Cuitláhuac García, quien en su lugar nombró al recién fallecido doctor Gerardo Díaz Morales, muy allegado a la familia del primer mandatario veracruzano de extracción morenista. |