Haydée Jaime, vocera de la empresa de consultoría en recursos humanos Pandapé, lo explica: “La desconexión digital se refiere al derecho de un trabajador a poder desconectarse del trabajo y abstenerse de participar en comunicaciones electrónicas relacionadas con su empleo, como correos, mensajes, llamadas u otras modalidades de comunicación, durante horas no laborales”.
Ojalá y así sea, porque estamos acostumbrados a que la ley no se aplique; bueno, llevamos en nuestra vida diaria el valemadrismo, que el mundo se venga abajo, total, la vida sigue igual. Y como no nos desconectamos de nuestros celulares, pos qué caray, sigamos imbuidos, más embutidos en el ciberespacio, porque la realidad es cruel, la hacemos añicos, devoramos nuestro entorno, así que mejor mantenernos en el sueño multicolor de la tecnología y la IA, más lo que se agregue.
Siendo realista, dicen que el trabajo duro pone de manifiesto el carácter de las personas: algunas se arremangan, otras se tapan la nariz y otras ni siquiera aparecen. Digo, para no hablar de los políticos, porque entonces… ¿Hay comparación?
Mientras tanto, dejemos que “muera toda una civilización”. Usted espere su pago de Bienestar; gestione su credencialización del Servicio Universal de Salud -otra cosa será que tenga la buena suerte de encontrar los medicamentos-; espere a que sumamos -hay que ser positivos- más desaparecidos -ojalá no sea usted uno más en las cifras y estadísticas-, y no la haga de tos por nimiedades; nuestros gobiernos saben lo que hacen para cuidarnos, al pueblo sabio.
Pero acuérdense, la mayor parte de lo que llamamos gestión consiste en dificultar el trabajo de las personas, dicen.
Con ese viajecito a la luna, me acordé: “¿Cuál es el colmo de un astronauta? Que enferme de gravedad.”
Más nos vale no enfermar de gravedad.
Los días y los temas
Román Revueltas Retes, en su columna “Gobernar mal, mentir bien”, escribe: “… no crece la economía, desaparecen miles de mexicanos, siguen los feminicidios y el sector de la salud es un desastre. ¿Qué hacer? Mentir. Y sí, en eso están, los señores encargados de la cosa pública.” (milenio.com.mx, 04/04/2026).
Y la escritora Mayte Gómez Molina expresa: “Si eres de clase media, el dinero es algo raro. Las clases muy altas o muy bajas lo tienen siempre presente”. Y sí, estamos de acuerdo.
De cinismo y anexas
Abuelo, ¿por qué estás delante del ordenador con los ojos cerrados? -Es que Windows me ha dicho que cierre las pestañas.
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¿Qué hace una vaca con los ojos cerrados? Leche concentrada.
Así que ya lo saben, concéntrense. Hasta la próxima. |