Tierra de Babel.
Jorge Arturo Rodríguez.
 

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Sin enfermar de gravedad
2026-04-08

Alguien me dijo: “Me gusta el trabajo, me fascina. Puedo sentarme a mirarlo durante horas.” Y otro alguien me comentó: “Mi jefe me dijo que empezara cada presentación con un chiste. La primera diapositiva era mi sueldo.” Y otro más perdido que un servidor, me asestó: “Orgullo, compromiso y trabajo en equipo son palabras que utilizan para que trabajes gratis.” Sea como sea, el chiste es trabajar.


            Hace unos días me enteré que “por unanimidad, la Cámara de Diputados aprobó incorporar el artículo 68 bis a la Ley Federal del Trabajo, donde por primera vez se habla sobre el derecho a la desconexión digital. Esto significa que los empleadores ya no podrán llamarte o enviarte mensajes o correos fuera de tu jornada de trabajo, pues tienes derecho a gozar de un descanso reparador y tranquilo.” (heraldodemexico.com.mx, 06/04/2026). Esta adición pasó al Senado y, de aprobarse, será publicada en el Diario Oficial de la Federación.


            Dice la dichosa iniciativa: “Las y los trabajadores tendrán derecho a la desconexión digital a efecto de que les sean garantizados, fuera del tiempo de trabajo legal o convencionalmente establecido, el respeto a su tiempo de descanso, permisos y vacaciones, así como de su intimidad personal y familiar”.


Haydée Jaime, vocera de la empresa de consultoría en recursos humanos Pandapé, lo explica: “La desconexión digital se refiere al derecho de un trabajador a poder desconectarse del trabajo y abstenerse de participar en comunicaciones electrónicas relacionadas con su empleo, como correos, mensajes, llamadas u otras modalidades de comunicación, durante horas no laborales”.


Ojalá y así sea, porque estamos acostumbrados a que la ley no se aplique; bueno, llevamos en nuestra vida diaria el valemadrismo, que el mundo se venga abajo, total, la vida sigue igual.     Y como no nos desconectamos de nuestros celulares, pos qué caray, sigamos imbuidos, más embutidos en el ciberespacio, porque la realidad es cruel, la hacemos añicos, devoramos nuestro entorno, así que mejor mantenernos en el sueño multicolor de la tecnología y la IA, más lo que se agregue.


            Siendo realista, dicen que el trabajo duro pone de manifiesto el carácter de las personas: algunas se arremangan, otras se tapan la nariz y otras ni siquiera aparecen. Digo, para no hablar de los políticos, porque entonces… ¿Hay comparación?


            Mientras tanto, dejemos que “muera toda una civilización”. Usted espere su pago de Bienestar; gestione su credencialización del Servicio Universal de Salud -otra cosa será que tenga la buena suerte de encontrar los medicamentos-; espere a que sumamos -hay que ser positivos- más desaparecidos -ojalá no sea usted uno más en las cifras y estadísticas-, y no la haga de tos por nimiedades; nuestros gobiernos saben lo que hacen para cuidarnos, al pueblo sabio.


            Pero acuérdense, la mayor parte de lo que llamamos gestión consiste en dificultar el trabajo de las personas, dicen.


            Con ese viajecito a la luna, me acordé: “¿Cuál es el colmo de un astronauta? Que enferme de gravedad.”


            Más nos vale no enfermar de gravedad.


 


Los días y los temas


 


Román Revueltas Retes, en su columna “Gobernar mal, mentir bien”, escribe: “… no crece la economía, desaparecen miles de mexicanos, siguen los feminicidios y el sector de la salud es un desastre. ¿Qué hacer? Mentir. Y sí, en eso están, los señores encargados de la cosa pública.” (milenio.com.mx, 04/04/2026).


            Y la escritora Mayte Gómez Molina expresa: “Si eres de clase media, el dinero es algo raro. Las clases muy altas o muy bajas lo tienen siempre presente”. Y sí, estamos de acuerdo.


 


De cinismo y anexas


Abuelo, ¿por qué estás delante del ordenador con los ojos cerrados? -Es que Windows me ha dicho que cierre las pestañas.


 


***


¿Qué hace una vaca con los ojos cerrados? Leche concentrada.


 


Así que ya lo saben, concéntrense. Hasta la próxima.

 
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