¡Qué nervios, CSI!
(Entra rola de The Who)
—Chopenjawer
Durante el gobierno de Fidel Herrera Beltrán se aplaudió rabiosamente el mecanismo que se bautizaría como bursatilización, que no era otra cosa más que utilizar recursos municipales y colocarlos al mercado (regularmente a través de financieras o bancos) con el supuesto de que eso ayudaría a tener recursos inmediatos para obras...
O al menos esa fue la propaganda que se utilizó en ese entonces, para justificar la disposición de ese dinero público en un esquema nunca antes visto.
Fueron entonces 199 municipios los que aceptaron la bursatilización propuesta por el famoso “Tío Fide”. Muchos seguramente ni entendían en qué se estaban metiendo, pero no querían contrariar al gobernador.
Los que no le entraron fueron en su mayoría ayuntamientos de oposición, que si bien argumentaban razones técnicas de inviabilidad, también era para no hacerle el caldo a Fidel.
Pero el tiempo les dio la razón: era una locura invertir dinero público quesque para hacerse de recursos inmediatos, porque eso traería consecuencias a largo plazo.
Así, por casi veinte años, municipios veracruzanos han operado con un lastre silencioso: la bursatilización. Una deuda millonaria que no baja, aunque se pague.
Hoy, esos ayuntamientos padecen la terrible e insoportable cruda de una “borrachera financiera” (así la bautizó la gobernadora Rocío Nahle en reciente conferencia de prensa).
Así, esos 199 municipios incorporados a la bursatilización, lejos de habérsele resuelto problemas, los ató por largo tiempo a un mecanismo con tasas de interés elevadas y sin posibilidad de salida anticipada. De esta manera, expertos en Finanzas calculan que los ayuntamientos han estado pagando más del doble de lo que recibieron y aún deben el triple de lo adquirido en esos momentos cuando nadie quería contradecir al Tío Fide.
A eso súmese que el estado de Veracruz entró en una espiral de deudas y manejos financieros del nabo. Para finales del 2016, el Gobierno del Estado estaba prácticamente en quiebra, debiéndole a todo el mundo.
Aunque a muchos les duela aceptarlo o lo hagan con lágrimas de coraje, desde 2018 —con la llegada de la famosa Cuarta Transformación— eso cambió: se dejó de pedir préstamos, se bajaron los salarios, se quitó el uso de aeronaves, etc. Se hizo un ajuste nivel “último hoyo del cinturón” para ahorrar hasta el último centavo y pagar las deudas pendientes.
De eso casi no se habla, porque los temas de economía y finanzas suelen ser aburridos, pero era algo fundamental para resolverse: si no se pagaban deudas o se ajustaban gastos, el estado sencillamente no iba a caminar. No iba a haber dinero para nada.
Ejemplo de estas medidas fueron cubrir las deudas con el SAT, ISSSTE y bancos. Todavía se debe, pero es mucho menos: según cifras oficiales, la deuda total del estado de Veracruz se ha reducido en poco más del 40% en el primer año de gestión de la gobernadora Rocío Nahle.
Pero no se trata solamente de sanear las finanzas del gobierno estatal. Ahora se busca replicar lo mismo en los ayuntamientos.
Es sabido que, en menos de un mes, la gobernadora Nahle se ha sentado con los municipios afectados para trazar soluciones y “no patear el bote” como se hizo en el pasado, cargándose la deuda al predecesor.
El objetivo es no administrar la deuda, sino liquidar.
Y la propuesta clara es que el Gobierno del Estado (ya con finanzas muy saneadas desde 2018) asumirá el 75% de la deuda bursátil de Ayuntamientos para cerrarla de manera anticipada. Que así como le entraron a bursatilizar sin saber en qué demonios se metían, ahora a los municipios se les va a ayudar con una deuda que comprometía recursos municipales.
La propia mandataria ha dicho que todos los municipios estarán contemplados siempre y cuando todos acepten y para ello es necesario quitarse de encima las filias y fobias políticas (ya sabe, eso de que les cae gordo la 4T, que odian a Morena y así). Que esto no es hacerle el caldo gordo a la mandataria estatal, sino que se trata de sanear financieramente a los municipios afectados para que tengan recursos.
“Voy a ayudar a todos, sin distingo de colores”, remarcó este miércoles a las y los alcaldes de la zona norte, en la tercera y última reunión en Tuxpan.
Y en este esquema de pago de deudas de los ayuntamientos, debe mencionarse que ha sido el secretario de Finanzas, Miguel Santiago Reyes, quien ha encabezado —durante meses— la negociación técnica con la Secretaría de Hacienda, con los tenedores de deuda y demás estructuras financieras que sostienen el esquema. Por otra parte, el secretario de Gobierno, Ricardo Ahued Bardahuil, es quien ha operado el terreno político dialogando con alcaldes, realizando la construcción de acuerdos con los Cabildos.
Luego entonces, hay una fecha límite: antes del 25 de mayo, los Cabildos deberán aprobar el acuerdo; en junio se realizará la validación documental y la firma del nuevo convenio; en julio, la liquidación total del esquema bursátil, para que en agosto se liberen los recursos (principalmente federales) a los municipios.
Si se cumple todo, en menos de tres meses se cerraría un mecanismo que llevaba casi dos décadas operando.
Pero no se trata solamente de ya se les pagó la deuda y ya, que hagan los alcaldes lo que quieran… No… Una vez liberados los recursos, éstos deberán destinarse a calles, drenaje, agua y alumbrado; que los municipios retomen su función básica de brindar servicios.
Y es que hoy muchos municipios reciben participaciones ya comprometidas por deuda, por eso la ayuda por parte del Gobierno del Estado busca recuperar la autonomía municipal.
Debe reconocerse (aunque den “weba” los temas financieros) que todo esto se está haciendo en menos de dos años de gobierno de Rocío Nahle García, quien —sin duda y más allá de las grillitas incendiarias— está metiendo orden.
La mano y la forma de gobernanza de una mujer están marcando un cambio en Veracruz.
Falta ver quién va a ser el pazguato, pazguata o “pazguate” que diga que no, que no quieren que le paguen sus deudas millonarias para disponer de recursos que estaban comprometidos… ¿Los habrá?
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