Cosas de la vida y menudencias
Lo que pudo haber sido un incidente en el mar, Zenyazen Escobar se ha encargado de convertirlo en la puerta de su propio laberinto y justamente es un laberinto el que debería de leer el “profe” Escobar, el otro Laberinto de la Soledad de Carlos Fuentes, a ver si así se le abre e ilumina un poco la sesera.
Cómo dijo Jack the Ripper, vamos por partes mis chulos, más allá del discurso de austeridad y si tenía puesto un traje de baño de alta gama o la mitad de la marina del Dorado es de su propiedad o no, en eso no me voy a meter el sabrá qué se comió; el hoy líder de los diputados jarochos en el Congreso de la Unión, tiene un severo conflicto de comunicación ya que su reactivo, emocional y poco estratégico intento de control de narrativa ¡Señores y señoras! Fue un completo desastre.
En primer lugar, dejó que el vacío informativo se llenara solo, en crisis públicas las primeras horas son decisivas, si el hombre hubiera tenido una versión clara, ordenada y verificable del suceso, otro gallo le hubiera cantado.
Luego, lo primero que hizo ZenyaNzen fue deslindarse de la propiedad del yate, cuando socialmente la narrativa era mucho más amplia, la percepción pública no estaba preguntando únicamente ¿es suyo o no?, sino qué hacía ahí, quién organizó el paseo, cuál era la relación con las personas lesionadas y por qué aparecía tan involucrado en la escena, definitivamente al enfocarse solo en negar la propiedad, dejó abiertas otras preguntas que alimentaron ese vacío.
Después, ZenyaNzen es demasiado egocéntrico como para no ponerse en el medio de toda esa narrativa y le ganó la soberbia, el “profe” quizo presentarse como rescatista al enfatizar que ayudó a las víctimas, eso podría haber funcionado si hubiera venido acompañado de seriedad, cronología clara de los hechos, una explicación trasparente de por qué estaba en el lugar, una distancia institucional del incidente, claridad en el estado de salud de las víctimas y vocería profesional… ¡No ocurrió!
Concluyendo, ZenyaNzen es un “profe” metido a político, en un contexto de austeridad discursiva de su partido, el simbolismo en este caso le pesará muchísimo, ya que en comunicación política, la percepción termina siendo más poderosa que los hechos comparables.
Pero el daño no se lo hace a él mismo, el daño se lo hace justamente a un partido que hoy se encuentra en el poder y por personajes tan poco diestros como él, es que el ciudadano termina harto de los políticos.
Ojo ahí… nos leemos mañana.
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