característica, que ella misma denomina ‘cabeza fría’: serenidad y control bajo presión”.
El de la señorita Nolan fue un reportaje aterciopelado.
Pasó por alto el grosero desaire de la presidenta a las madres buscadoras, a los padres de los niños con cáncer que están sin medicamentos desde hace siete años, a los transportistas que exigen seguridad porque están matando un promedio de cien choferes al año en las carreteras, a los campesinos que claman por apoyos porque están más abandonados que cuando gobernaba el PRI y a las familias que lloran a las víctimas de los 41 mil 300 homicidios dolosos en lo que va de su sexenio.
También pasó por alto el casi nulo crecimiento económico y la (ahora sí) impagable deuda externa que nos puede llevar a la recesión. Y menos habló sobre que siete de cada diez mexicanos creen que su presidenta está encubriendo a narcopolíticos emanados de Morena.
La semana anterior y después de meses de guardar silencio sobre México, el presidente Donald Trump escogió muy bien el momento y el lugar para arrearle otro coscorronazo al gobierno de Sheinbaum: el pueblo francés de Évian-les-Bains donde del 15 al 17 de junio se reunieron los jefes de Estado de Alemania, Japón, Canadá, Francia, Italia, Reino Unido y Estados Unidos, integrantes del Grupo de los Siete, que juntos representan el 56% del PIB mundial.
“La presidenta Sheinbaum es una muy buena mujer, pero está muy asustada. Los cárteles de la droga están dirigiendo totalmente a México” dijo. Y su comentario hizo que el Grupo de los Siete emitiera una declaración sobre la lucha contra el tráfico de drogas.
Por su parte, la “zarina antidrogas” Sara Carter, advirtió a los cárteles y políticos mexicanos corruptos que enfrentarán consecuencias severas si no cooperan con el gobierno
norteamericano: “Si no cooperan con nosotros, nosotros iremos por ustedes y se van a arrepentir”.
Y para cerrar la pinza, el vicepresidente JD Vince dijo que “no descarta” que su país emprenda acciones militares contra los cárteles del narcotráfico en México si considera que estos representan una amenaza para la seguridad de los estadounidenses.
Nada de eso le pareció noticioso a la señorita Nolan.
El título del artículo “Yo, Claudia” me parece arrogante porque reitero, la periodista no entrevistó a la presidenta ni ésta habla de ella en primera persona, como lo hace el emperador romano Claudio en la magistral novela “Yo, Claudio”, de Robert Graves. Pero el que paga manda.
Así es lector, el que paga manda. Como pagó el gobierno de nuestro país a la revista Time por aquel “Saving Mexico” que publicó en su portada junto con la foto de Peña Nieto. Y es que los medios impresos (todos) también son empresas que cobran por sus servicios. Y más en estos tiempos en que tiene rato que fueron rebasados por las redes.
Dicen, a mi no me lo creas, que cuando un presidente de Latinoamérica llega a The Guardian, The New York Times, Le Monde, El País, etcétera, con la intención de que le hagan un reportaje “bonito”, los directivos no se andan con miramientos y le hincan el diente.
El reportaje de The Guardian sobre Claudia no fue la excepción y debió costar un muy buen billete.
Pero fue hecho a modo para satisfacer el ego de la presidenta, para que la aplaudan sus cercanos, para presumir en la mañanera y para evadirse de la realidad. Pero es un reportaje que no va a trascender y morirá con una noticia más importante, como por ejemplo, el siguiente escándalo de un político, politicastro o narcopolítico de
Morena porque ¡ah!, cómo les gusta dar la nota a esos sujetos y sujetas.
Abrazo enorme
Como la solidaridad nunca llega tarde, mi solidaridad a mis compañeros y amigos de muchos años, los periodistas Jorge Faibre y Aracely Baizabal. Reciban un abrazo enorme. bernagup28@gmail.com |