No señalan cuántas de esas iniciativas son aprobadas ni, menos aún, destacan cuál es la importancia o trascendencia de las mismas.
Así, en cada legislatura es lo mismo, temas sobados a estas alturas deberían estar superados, es la repetición excesiva de iniciativas sin trascendencia. Habiendo temas que le duelen realmente al pueblo, que impacten directamente al bolsillo de la sociedad, que representen justicia social, se llenan la boca subiéndose a tribuna para hacer “exhortos”, para declarar “el día” de la menor cosa sin importancia, para agregarle minucias a las leyes porque ese día amanecieron ocurrentes, para justificar, en síntesis, sus labores.
Por eso también se genera el rezago legislativo, porque se presentan infinidad de propuestas sin importancia que se van al cajón del olvido. No siempre es cierto que las ideas sean mandadas a la congeladora, muchas veces es que son propuestas inviables o que no resuelven nada.
Bien por el presidente de la Jucopo, pues si no se ponen los puntos sobre las íes, no se puede mejorar. Ojalá y su comentario no caiga en terreno yermo, sino en uno fértil y verde como que Veracruz necesita.
La Mañanera, púlpito para la catequesis, no para la conversión
La sobreexposición mediática de los presidentes en las Mañaneras de la 4T es un arma de doble filo. Es una vitrina utilizada para defender al gobierno de los ataques de la oposición y tiene una audiencia clara: los propios seguidores de la 4T.
Es, por tanto, un púlpito para la catequesis, no para la conversión.
Los no conversos cada que algo no les cuadra, se retuercen en pavorosas convulsiones, chillan de rabia, se les clavan los dientes en los labios y se les cubren con una espuma escarlata casi sobrenatural.
Pero en política, a niveles presidenciales, no hay ocurrencias. Las reacciones son medidas.
Por eso es interesante lo que comentó el certero columnista Alejandro Aguirre Guerrero, quien señaló cuál fue el objetivo de llevar al pato Merlín a la Mañanera.
Para muchos fue una ocurrencia más, propia para la generación de memes, pero la política tiene más fondo que forma.
Alejandro Aguirre señaló que “más allá de quienes lo consideren una atinada decisión o no (o una medida de insensibilidad política ante lo mucho que requiere atención), las mediciones en Palacio Nacional marcan que el asunto del pato Merlín obtuvo la mejor segunda métrica de los últimos 10 días”.
Mucho se ha discutido de la pertinencia de mantener la Mañanera. Incluso voces al interior de la 4T pensaron que luego de la salida de AMLO, era la oportunidad perfecta para que la presidenta Claudia cuando menos las espaciara. No se hizo en un inicio y ya no se hará en lo que resta del sexenio.
El show continuará y lo que para unos son “ocurrencias”, para otros son “herramientas”.
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