Incluso la Organización de las Naciones Unidas ha reconocido que la participación en la vida cultural forma parte de los derechos humanos.
Y al brindar la posibilidad de acceder a experiencias artísticas que enriquecen la vida colectiva también se atrae turismo, se impulsa la economía y se abre oportunidades para nuevas generaciones.
Entonces el gasto se convierte en una de las inversiones públicas con mayor capacidad de transformar una sociedad.
El Festival del Bolero y el Jazz no sólo reunió figuras consolidadas, puso a jóvenes intérpretes en un escenario profesional, les otorgó becas para continuar su formación y los conectó con circuitos nacionales de desarrollo artístico.
Durante años, Veracruz perdió presencia dentro de los grandes circuitos culturales del país, la inseguridad, la falta de continuidad institucional y el abandono de proyectos provocaron que muchos artistas dejaran de incluir al estado en sus giras.
Ahora son los propios artistas quienes buscan volver a Veracruz.
Hay una frase que la Gobernadora repite con frecuencia “rescatar la autoestima del veracruzano” y eso se logra cuando se promueve al estado, sus riquezas, su gente y entonces también crece el orgullo de pertenecer. |