El encuentro, programado para este miércoles 12 de agosto en el World Trade Center de Boca del Río, reunirá a MiPyMEs con compradores de 20 cadenas comerciales, tiendas, mayoristas y marketplaces, con más de 800 citas de negocios previstas.
No estamos hablando entonces de otra exposición empresarial donde los productores instalan un módulo, reparten tarjetas y regresan a casa esperando que algún comprador llame.
Aquí la diferencia es sustancial: sentarlos frente a frente con quienes deciden qué productos llegan a los anaqueles nacionales.
Y eso cambia completamente la ecuación.
El mérito de la administración de Nahle estará en acercar hasta Veracruz oportunidades comerciales que tradicionalmente se concentraban en la Ciudad de México. Pero habrá que medir resultados: ¿cuántos productores conseguirán contratos?, ¿cuántas marcas veracruzanas terminarán en supermercados nacionales?, ¿cuántas empresas crecerán después del encuentro?
Porque una política económica seria no debe contabilizar eventos realizados, sino negocios concretados.
Todo esto ocurre prácticamente al mismo tiempo que comienza la ampliación del WTC de Boca del Río, proyecto cercano a los 900 millones de pesos, destinado precisamente a incrementar la capacidad para congresos, exposiciones y grandes encuentros nacionales e internacionales.
Pero existe otro elemento todavía mayor que extrañamente pocos quieren colocar en la discusión económica de Veracruz: el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec.
El proyecto impulsado por el Gobierno federal conecta ferroviariamente los puertos de Salina Cruz, Oaxaca, y Coatzacoalcos, Veracruz, creando una plataforma logística entre el Pacífico y el Golfo de México y una alternativa para el movimiento internacional de mercancías.
Y no es discurso.
En julio pasado, 3 mil vehículos fueron transportados desde Salina Cruz hasta Coatzacoalcos, desde donde continuarían hacia la costa este de Estados Unidos. Es decir, el corredor ya comienza a demostrar en los hechos su potencial logístico.
Ahí aparece una oportunidad histórica para Veracruz.
Mercancías procedentes del Pacífico podrán cruzar territorio mexicano y encontrar en Coatzacoalcos una salida hacia los mercados del Atlántico, particularmente Estados Unidos, además de las posibilidades comerciales que ofrece la conexión marítima hacia Europa y África.
Por eso Fábrica de Negocio, la ampliación del WTC y el Corredor Interoceánico no deberían observarse como proyectos aislados.
Forman parte de una misma lógica: infraestructura, conectividad, inversión y mercado.
El reto para Nahle y Pérez Astorga será conseguir que Veracruz aproveche esa posición privilegiada.
Porque tener puertos, carreteras, ferrocarriles y un WTC ampliado sirve de poco si los empresarios veracruzanos continúan mirando pasar las mercancías.
La verdadera transformación económica llegará cuando Veracruz no solamente sea territorio de tránsito, sino productor, vendedor y protagonista del comercio nacional e internacional.
Al tiempo.
[email protected]
“X” antes Twitter: @LuisBaqueiro_mx
Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de www.politicaaldia.com |