En el Verde saben que les fue muy bien, pues podrían pasar de un estado gobernado (San Luis Potosí, con José Ricardo Gallardo Cardona), a cuatro, si es que logran ganar Baja California Sur, Nayarit y Quintana Roo. Lo anterior toda vez que en San Luis Potosí no van en coalición y tendrán una candidatura fuerte que podría darle continuidad al proyecto Verde en la entidad con Ruth González Silva.
Sin embargo, como siempre sucede en la política, los meros machuchones no dan paso sin huarache y eso es lo que por ahora ha encendido la preocupación en el Verde.
Cierto, en la negociación a nivel gubernaturas les fue muy bien, pero ahora se hacen la pregunta: ¿Cómo les afectarán estas concesiones en las mesas de negociación de las diputaciones federales?
El candado de Morena y el papel del PT
Hay que recordar que el camino es muy lineal. Las 17 coordinaciones estatales saldrían antes de terminar septiembre (ya sucedió), de allí comenzarán las negociaciones para los 300 distritos electorales federales y estas podrían llevarse incluso un par de meses, y después, arrancarán las rondas para las legislaturas locales en disputa, que tendrían que quedar cerradas antes de terminar el año.
Así, Morena tendrá una herramienta doble en la negociación. Primero, podría poner sobre la mesa el buen trato que le han dado al Verde y que por ende, ya les toca al PT y a ellos llevar mano; y si no les llegara a funcionar podrían incluso apretar y poner en duda que esas coordinaciones se transformen en candidaturas.
El reparto también deja sobre la mesa la pregunta de si hay diferencias de trato con el Verde y con el PT, o si realmente al PT lo ven como hermano pequeño que no podría ganar, pero que sí podría hacerlos perder.
En política todos los postres son dulces, pero a veces son pastillas amargas envueltas para regalo.
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