Prosa Aprisa.
Arturo Reyes Isidoro.
 

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Amplían Pacho Viejo
2017-04-03

¿Acción concertada entre el Poder Judicial y el Ejecutivo, o mera coincidencia?


El jueves pasado, el presidente del Tribunal Superior de Justicia, Edel Álvarez Peña, estuvo en Pacho Viejo, municipio de Coatepec, lugar donde se ubica el Centro de Readaptación Social que lleva ese nombre, a unos cuantos kilómetros de Xalapa.


Acompañado de los integrantes del Consejo de la Judicatura, fue para supervisar el avance en la remodelación de las salas de juicios orales que ya existen y la construcción de nuevas. Recorrió también los Juzgados Primero y Tercero de Primera Instancia, correspondientes al Distrito Judicial de Xalapa.


Comentó entonces que en esas salas se desarrollarán las audiencias del sistema de justicia penal acusatorio y que las obras “son resultado del respaldo permanente que el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares brinda al Poder Judicial”.


Explicó que para la administración eficiente de justicia se requieren espacios con la infraestructura necesaria para el desempeño de las atribuciones judiciales. “Con estas obras se obtendrán espacios más amplios para los servidores públicos y se otorgará una adecuada atención a las personas que acuden a recibir una correcta y pronta administración de justicia”.


Al día siguiente fue detenido Francisco Valencia García, el extitular de la entonces Secretaría de Comunicaciones, hoy SIOP, y de la Comisión del Agua del Estado de Veracruz (CAEV). Ese mismo día, sospechosamente se escapó de ser aprehendido el exSubsecretario de Finanzas, Carlos Aguirre Morales, exencargado también de la titularidad de dicha dependencia.


Antes de él acababa de caer el exContralor General del Estado, extitular del Orfis y exSecretario de Finanzas, Mauricio Martín Audirac Murillo; y antes que todos ellos, el exGobernador interino Flavino Ríos Alvarado, el exSecretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita, así como el titular del Seguro Popular, Luis Bustos Solís, libre bajo fianza recurso que aprovechó para huir y esconderse.


El pasado 14 de marzo, el Fiscal General del Estado, Jorge Winckler, reveló que son más de 300 los exfuncionarios duartistas que están siendo investigados como presuntos responsables del desastre financiero que tiene sumido a Veracruz en la peor crisis económica de su historia.


Tres días después, el 17 de marzo, el Contralor General del Estado, Guillermo Moreno Chazarini, dio a conocer que hasta esa fecha la dependencia a su cargo había presentado 65 nuevas denuncias en contra de quienes fueron funcionarios en la pasada administración, desde jefes de departamento hasta secretarios de despacho, pero que habría más.


Explicó en esa ocasión que las denuncias en buena parte eran por las empresas fantasmas, por contratos que se hicieron en la Coordinación General  de Comunicación Social y el DIF Estatal, dependencias donde más se detectaron, así como en la Sedesol estatal, además de en las secretarías de Educación y Protección Civil. 


Con las detenciones el miércoles 29 y el viernes 31 de Audirac Murillo y de Valencia García, respectivamente, y el escape de Aguirre Morales el viernes, quedó más que claro que el gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares  inició la temporada especial de caza y pesca, esta vez ya de piezas mayores, pero de las cuales apenas van seis de más de 300.


¿Es que Yunes le dio apoyo económico a Edel para que acelere la construcción de más salas de juicios orales porque no se van a dar abasto con tanta clientela que les va a caer?


¿Habrá alguna distinción entre los detenidos y los presos comunes y corrientes, esto es, les harán instalaciones para gente VIP a los de cuello blanco, por eso las nuevas instalaciones con “espacios más amplios” para darles “una adecuada atención a las personas que acuden a recibir una correcta y pronta administración de justicia? ¿Equiparán las salas con cómodos sillones ejecutivos de piel para que los detenidos y presentados no extrañen los lujos de las oficinas que tuvieron? ¿Contarán con clima artificial para que no sufran por los  efectos del intenso calor que hace? ¿De entre los reos comunes les pondrán edecanes, asistentes, secretarias para que les sirvan el café? ¿Las equiparán mejor que como Dios manda, no sea que en el futuro se cumpla aquello de que los carniceros de hoy serán las reses de mañana, uno nunca sabe, no?


El populacho, como única forma de vengarse de las consecuencias que padece (despido de sus trabajos, falta de empleo, crisis económica, etc.), ahora que Yunes Linares, por lo que se ve, ha empezado a cumplir en serio su promesa de campaña de que pondría en prisión a Javier Duarte (es la pieza de caza mayor, pero no cae) y a “toda su banda”, se ríe y celebra diciendo que “van a tener que ampliar Pacho Viejo para que quepan todos”.


Pues lo dirán en broma pero la ampliación ya ha empezado, al menos la de las salas de juicios orales, donde todos tienen que ir a hacer sus alegatos de defensa. Las fotos donde se ven las obras en construcción y a Edel supervisándolas, recibiendo explicaciones, dan testimonio de ello. O sea, dinero para obra pública no habrá, pero para ampliar las salas VIP del Poder Judicial en Pacho Viejo hasta sobra (deben estar trabajando día y noche, usted sabe, hay de prioridades a prioridades).


Yunes empieza a cumplir


Entre tantas, tres fueron las principales ofertas de campaña del hoy gobernador: rescatar a la administración pública de la crisis económica, detener y meter a la cárcel a Duarte y a “su banda” y pacificar al Estado ante tanta violencia y criminalidad.


Sobre la primera, ya se trabaja en la reestructuración de la deuda (la Secretaria de Finanzas, Clementina Guerrero, está firme en el cargo, y ni está enferma ni tira la toalla), sobre la segunda, empieza a cumplir, y su reto mayor ahora es frenar la inseguridad y la violencia.


Creo que fue significativo que en sólo tres días, luego de que se dejaron pasar casi cuatro meses, se haya intentado la pesca, ahora sí, de peces gordos (el “gordo” Audirac, el “gordo” Valencia, falta el “gordo” Duarte), y por lo mismo podría creerse que se echó ya al agua y hasta el fondo la gran red que cuando se jale y se saque seguramente vendrá cargada, de las más diversas especies, como diversos son los acusados del duartismo.


Pero el tiburón que se logró ir, Aguirre Morales, era pesca mayor. En 2014, cuando un funcionario de la propia administración duartista me mostró en su oficina el resumen de las tarjetas de las denuncias que existen en la  PGR (a ver si por mencionar esto no me sanciona también el OPLE y me pide criterios de carácter científico, factura, metodología, en pocas palabras, que revele mi fuente), en todas las denuncias, en todas sin faltar en una sola, aparecía el nombre de Carlos Aguirre Morales.


Pero para efectos de ya saben quién, si alguien con tal de salvarse podría empinar a Fidel Herrera Beltrán sería precisamente él. Ése hombre se sabe que sabe mucho. Tan pronto como se supo que habían cateado una de sus casas en Xalapa, de inmediato surgieron los comentarios de que le habían facilitado la fuga porque los ministeriales no usaron el mismo modus operandi que con los otros, al contrario, fueron a “notificarle”, con las más finas maneras, hasta una de sus casas que lo andan buscando (como a Juan Charrasqueado) en lugar de esperar sigilosamente a que entrara o saliera para echarle el guante como hicieron con los demás.


¿O es que ya cantó y se hizo la finta de que lo quieren detener para cuidar el qué dirán de por qué no lo apañan? Si las acciones se extienden hasta exfuncionarios del sexenio de la Fidelidad con los pelos de la burra en la mano, ya ni le busquen quién fue.


El sábado 1 de abril, como todos los sábados cuando puedo o estoy en Xalapa, fui a un desayunadero de los más concurridos y donde reina el bullicio por tanto comensal funcionario o exfuncionario junto con sus familias que concurren , pero mi gran sorpresa fue hallarlo casi vacío, no obstante que era un día muy soleado y además quincena. Por la tarde, pasé por un famoso restaurante de mariscos, e igual. ¿Qué pasó?


Hice conjeturas: o ya le pegó la crisis económica a la gente que podía ir a esos restaurantes, o está asustada y no quiere salir por tanta inseguridad, o casi todos junto con sus familias están escondidos o salieron huyendo ya de Xalapa y del Estado no les vaya a pasar lo mismo que a Audirac y a Valencia.


Mientras, amplían Pacho Viejo.

 
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