Una joya se aventaron en Templo Mayor del Reforma y merece ser replicada: “Para entender lo que está pasando con el registro de los teléfonos celulares, hay que ver los partidos de la NFL. Los filtros de seguridad son más frágiles que la defensa de Green Bay. La utilidad del registro está en duda, como la carrera de Dak Prescott con los Cowboys. El interés del gobierno por tener los datos de todos los usuarios es tan preocupante como ver jugar a San Francisco. Y la posibilidad de que esta medida sirva para algo es tan remota como volver a ver a los Steelers en un Super Bowl”.
A la fecha, el usuario promedio vive en el país de "no pasa nada", creyendo que el registro de su línea es tan opcional como la CURP biométrica; ya veremos los gritos cuando el sistema les dé un portazo en la cara. Y es que el miedo no es gratuito: la burra no era arisca, la hicieron a palos con tantas filtraciones de datos.
Apenas en el fin de semana de estreno, Telcel ya andaba reportando “vulnerabilidades técnicas”. Y mientras ellos “arreglaban”, en redes sociales les daban una paliza exhibiendo un sistema que parece pegado con saliva.
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