Tras casi siete meses de litigio, idas y vueltas procesales, el TEV revocó resoluciones internas del PAN, asumió plenitud de jurisdicción y resolvió de fondo: sí hubo exclusión, invisibilización y bloqueo sistemático contra Monserrat Ortega en su papel de dirigente sectorial panista, a quien dejaron fuera de la planeación, organización y ejecución de eventos oficiales del partido que por estatutos le correspondían.
El Tribunal fue claro: se trató de violencia simbólica y psicológica, que afectó directamente el ejercicio real del cargo de la denunciante, proyectando la imagen de que solo ocupaba una posición decorativa.
Traducción: Federico Salomón se hizo de la vista gorda y permitió que ilegalmente borraran a la diputada del mapa interno del PAN.
Aunque Federico Salomón intentó lavarse las manos, el TEV determinó que incurrió en violencia indirecta, al permitir y tolerar los hechos, pese a tener pleno conocimiento de ellos y estar obligado legalmente a impedirlos.
Así, Federico Salomón Molina y María del Carmen Escudero Fabre fueron inscritos en el Registro Nacional y Estatal de Personas Sancionadas por Violencia Política de Género. Algo inédito hasta ahora en la machista política jarocha.
Federico y María del Carmen tendrán que apegarse a las medidas de reparación, protección y no repetición.
Y para que sirva de escarmiento y no se repitan estos hechos vergonzantes, el Tribunal dio vista al OPLE, al INE y al Instituto Veracruzano de las Mujeres.
En pocas palabras: golpe jurídico, político y moral directo al corazón del panismo veracruzano, porque solo haciendo las cosas bien es que podrá recomponerse rumbo al 2027.
¿Cómo podrá presumir el PAN democracia interna, valores humanos, familiares, de equidad y derechos políticos sin distingo de género, cuando el propio dirigente estatal del PAN termina sentenciado por violencia política de género, y no una, sino dos veces?
Sin duda el figurón no del mes, ni del año, sino de la historia, principios y origen del PAN en Veracruz es Federico Salomón. El PAN debe buscar la defensa de la democracia y la dignidad de la persona humana, de los ideales conservadores con énfasis en la doctrina social cristiana y la búsqueda del bien común que intelectuales, empresarios, grupos católicos y personas célebres le impregnaron al partido azul. ¿Qué opinarían figuras como Manuel Gómez Morín, Gustavo Molina o don Jesús Hinojosa?
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(COLUMNA "FIGURAS Y FIGURONES") |