La pregunta incómoda siempre es otra: ¿por qué faltan maestros en las aulas mientras abundan en oficinas sindicales o en encargos políticos?
A ese tema le puso atención Claudia Tello desde su llegada como titular de la SEV. Pese a los intentos por descarrilarla el año pasado, ha avanzado. Pero algunos sindicatos parecen haberle encontrado el modo al sistema.
Lo que se denuncia es grave: acuerdos con alcaldes para que estos contraten con recursos municipales, a maestros que suplan a docentes oficialmente pagados por la SEV, pero “comisionados” al sindicato.
Una práctica ilegal e inmoral, tolerada y funcional para todos los que se benefician con ello… menos para los niños.
Grave también porque esos alumnos quedan en manos de personal que no es evaluado, ni supervisado por la SEV. ¿Quién revisa su perfil? ¿Quién los evalúa? La respuesta es brutal: nadie.
Hoy el bloqueo es en Perote. Mañana será en otro municipio.
Mientras no se rompa la red de complicidades entre sindicatos y alcaldes, y se siga protegiendo a maestros “amigos”, las autoridades educativas seguirán patinando. La crisis no es por falta de maestros: es por corrupción, por donde se le quiera ver.
La pregunta final es si Claudia Tello verá la luz al final del túnel y contará con el respaldo real de la gobernadora Rocío Nahle y del pueblo de Veracruz para corregir lo que debe corregirse, o si —como antes— deberá seguir pateando el bote para cerrar la gestión en “paz”, a costa de los niños y de la educación pública. |