La salida de Adán Augusto de la JUCOPO no es casual ni premio: es contención, enfriamiento y reacomodo del tablero rumbo a 2027. Mientras la narrativa oficial lo vende como operador territorial, en el fondo pierde silla en la mesa donde realmente se decide. Menos ruido, menos desgaste para Claudia Sheinbaum… y menos margen para quienes apostaban a jugarle en contra a Nahle desde Veracruz.
¿Promoción o relegamiento estratégico?
¿Quién gana y quién queda fuera del eje de poder?
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