La iniciativa presidencial plantea una ruta de cinco años: en 2026 se mantendrán las 48 horas; en 2027 bajará a 46; en 2028 a 44; en 2029 a 42, y hasta 2030 se alcanzarán las 40 horas. Un calendario largo, pero —según sus defensores— acorde con la realidad productiva del país.
Cantón explicó que existen sectores, como el petrolero, con esquemas especiales de trabajo y descanso, por lo que se optó por la flexibilidad y la negociación entre empleadores y trabajadores, en lugar de imponer dos días obligatorios.
La iniciativa de reforma labortal Sheinbaum cuenta con el respaldo de Morena, PVEM, PT y parte de la oposición, aunque se anticipan reservas. El dictamen se discutirá en comisiones el martes y podría subir al Pleno el miércoles.
PRI y MC anunciarán su apoyo, pero exigirán la aplicación inmediata sin escalonamientos. El PAN, por su parte, acusará que la gradualidad solo patea el beneficio hacia adelante.
Y aquí la pregunta incómoda:
¿interés real por los trabajadores… o rancia hipocresía política, cuando la reforma pasó durante años por mayorías legislativas del PRI y del PAN sin que nadie la moviera como igual pasó con los Salarios Mínimos?
El juicio del tiempo pondrá a cada quien en su lugar. |