Morena y aliados propusieron una reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas a la semana (de forma gradual de aquí al 2030, bajando 2 horas por año hasta llegar a las 40 horas), y el incremento de las horas extras permitidas hasta llegar a 12 como máximo, y si este máximo se excede se pagarán al triple.
Aunado a esto, se considera un registro electrónico obligatorio para las empresas para verificar el cumplimiento de las horas.
Por donde se le quiera ver es un “win-win” para los trabajadores y solo los empresarios -en corto, porque no lo hacen en público- están rumiando pero sin tener el eco necesario por sus legisladores de oposición.
Ni Movimiento Ciudadano, ni el PRIAN, se manifiestan en contra de esta reducción de las horas laborales (no son mensos, pierden votos), pero si quieren hincarle el diente al gobierno para que el costo político se absorba de una vez y lleguen desgastados al 2030.
Por otra parte, vemos que en Argentina también se aprobó esta misma semana en el Senado una Reforma Laboral pero con la visión de la derecha.
Allá, el proyecto flexibiliza las condiciones de contratación (se amplían los periodos de prueba, por ejemplo), se modifica el esquema de indemnizaciones por despido reduciendo la base de cálculo y se reducen las causales por despido improcedente, cambia el régimen de vacaciones y establece la posibilidad de ampliar la jornada laboral diaria de 8 a 12 horas, además de establecer limitaciones al derecho de huelga y modificar el pago de las horas extra.
También busca incentivar el trabajo formal, en un país con un 40% de informalidad, y reducir los juicios por despidos, que los empresarios consideran un freno para contratar empleados, mediante una serie de incentivos impositivos.
¿Hay diferencias entre una Reforma Laboral de la “derecha” (Argentina) y una Reforma Laboral de la “izquierda” (México)? Ambas reformas han pasado a revisión en sus respectivas Cámaras de Diputados, veremos cuál avanza. |